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Cascadas de coextinción

A menudo pensamos en la biodiversidad en términos del número de especies de una determinada comunidad, como si de una colección de insectos en un museo se tratara. Pero hay otro componente igualmente importante, la forma en la que estas especies interaccionan. Las especies forman redes de interdependencia complejas como las que se dan entre las plantas y los animales que las polinizan o dispersan sus semillas. Entender la estructura de estas redes de interacciones, que constituyen la arquitectura de la biodiversidad, es primordial para entender la forma en la que la biodiversidad responderá ante perturbaciones como la extinción de una especie.

La actividad del ser humano ha elevado varios órdenes de magnitud la tasa a la que las especies se extinguen. El problema de las extinciones es incluso más grave de lo que parece porque a menudo las consideramos afectando a especies aisladas, pero, debido a esas redes de interdependencia, otras especies pueden verse arrastradas a la extinción mediante cascadas de coextinción.

Umbral

Nuestros resultados sugieren que la arquitectura de estas redes de interacciones puede amortiguar al principio las consecuencias de las extinciones, pero que más allá de un umbral dichas consecuencias pueden crecer a gran velocidad. Esta robustez inicial, no obstante, viene dada por la dependencia del sistema hacia unas pocas especies que juegan un gran papel en mantener la cohesión de la red entera. El reconocimiento de estas especies clave ha llevado a algunos investigadores a replantearse la reconstrucción de ecosistemas y los servicios que proporcionan mediante la reintroducción de especies localmente extinguidas u otras similares, aunque estas iniciativas no estén exentas de riesgo debido precisamente a la fabulosa complejidad de estas redes de interdependencias.

En nuestro trabajo recientemente publicado en Nature hemos dado un paso adicional. Hasta ahora nos centrábamos exclusivamente en la reducción en el número de especies, sin fijarnos en la identidad de dichas especies ni en su proximidad evolutiva. Pero las especies están relacionadas de forma jerárquica por su relación de parentesco evolutivo. Así las cosas, ¿cómo afecta la extinción de una especie a este árbol evolutivo? Hemos encontrado que hay una correlación entre la distancia filogenética entre dos especies y su posición en la red de interacciones. Como consecuencia, las cascadas coevolutivas tienden a arrastrar a especies evolutivamente más próximas. Esto se traduce en una poda sesgada del árbol evolutivo; las hojas que se pierden tienden a estar en la misma rama, con lo que ahora la rama entera puede perderse. Millones de años de evolución perdidos para siempre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 2007