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Argelia se apropia del proyecto estrella de Repsol y Gas Natural

Las empresas pedirán una indemnización tras ser excluidas de un negocio de 5.200 millones

La petrolera española Repsol YPF sigue encontrándose problemas en sus negocios internacionales. Tras las sacudidas nacionalistas en Argentina, Bolivia y Venezuela, ahora ha sido el Gobierno argelino el que, a través de la empresa pública Sonatrach, ha arrebatado a Repsol YPF y Gas Natural el proyecto integrado de Gassi Touil, del que ambas habían sido adjudicatarias en 2004, y que suponía su gran apuesta gasista en el Magreb, con una inversión total prevista de 5.200 millones. Argelia alega incumplimientos de las españolas, al tiempo que proclama la intención de controlar todos sus recursos energéticos.

Repsol cree que la apropiación es ilegítima y fruto de una decisión política

Argelia culpa a las empresas de incumplir los plazos del proyecto gasístico

Se acabó. El mayor proyecto conjunto de Repsol YPF y Gas Natural es ya para ambas cosa del pasado. La empresa pública Sonatrach ha decidido resolver el contrato de Gassi Touil, que ambas ganaron a través de un concurso internacional en 2004 y en el que habían volcado una parte importante de sus esfuerzos de crecimiento. Gassi Touil, un proyecto integrado de exploración y producción, licuefacción y comercialización del gas, era la piedra angular de la alianza entre Repsol y su participada Gas Natural. En él, Sonatrach tenía una participación del 35%; Repsol, el 39%, y Gas Natural, el 26%.

La ruptura definitiva fue comunicada ayer por las dos empresas españolas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores como hecho relevante, dada la cuantía del contrato. El plan de inversiones sumaba 7.000 millones de dólares (unos 5.200 millones de euros al cambio actual) en 30 años, de los que ya se han invertido unos 600 millones de dólares, según fuentes conocedoras del proyecto.

En su comunicado de ayer, "Repsol YPF y Gas Natural lamentan y rechazan la decisión argelina de apropiarse, ahora y de forma ilegítima, del proyecto", y anuncian que "harán valer sus derechos en el procedimiento arbitral internacional que, con arreglo al contrato, decidirá sobre la validez de la pretendida resolución y sobre los daños y perjuicios causados".

Según la explicación dada por las dos empresas españolas, "Sonatrach, en línea con la decisión política manifestada en los últimos meses por las autoridades argelinas, ha comunicado su intención de ser ella la que retome en exclusiva el control de las operaciones".

La fuerte subida del precio de los hidrocarburos ha dado a Sonatrach la fortaleza financiera suficiente para prescindir de socios extranjeros en un momento en que el petróleo y el gas se han convertido en bandera del nacionalismo en muchos de los países productores.

Repsol y Gas Natural ganaron el contrato entre 14 ofertas en un contexto de apertura del sector a la inversión extranjera. Pero en Argelia se ha producido cierta involución ante la inversión extranjera en el sector energético, la mayor fuente de ingresos del país. La nueva Ley de Hidrocarburos da el control al Estado sobre todos los nuevos proyectos y crea un impuesto extraordinario sobre los anteriores.

En Gassi Touil fue la primera vez que el Estado perdía el control sobre un proyecto integrado: se permitía a Repsol y Gas Natural ser operadores de toda la cadena del gas, desde el pozo a la comercialización a clientes, pasando por el transporte en gasoducto, la licuefacción y el transporte en barco, algo que choca con la filosofía de la nueva legislación, que obliga a que el Gobierno argelino tenga la mayoría de cualquier proyecto.

Fuentes conocedoras del desarrollo del contrato de Gassi Touil consideran que el Gobierno argelino lleva meses queriendo excluir a las compañías españolas del mismo. La exigencia de impuestos no contemplados en el contrato y las declaraciones públicas de las autoridades en contra de las empresas españolas irían en ese sentido. Argelia, además, ha venido ligando el desarrollo de Gassi Touil a que Sonatrach resolviese otros conflictos, como el aumento de participación en Medgaz y el logro de una licencia de comercialización en España.

Las relaciones energéticas con Argelia han sido tirantes desde la llegada de los socialistas españoles al Gobierno en 2004. El entonces ministro de Industria, José Montilla, tardó más de un año, hasta junio de 2005, en declarar prioritario el proyecto de gasoducto Medgaz, estratégico para Argelia. A esa disputa se añadían las desavenencias políticas sobre el Sáhara Occidental. Hace algo más de un mes, las autoridades argelinas y españolas acercaron posiciones sobre Medgaz. Industria también eliminó buena parte de las trabas que pretendía imponer la Comisión Nacional de la Energía a la entrada de Sonatrach en el mercado español. Una vez logrados sus objetivos, el Gobierno argelino se ha sentido libre para expulsar a Repsol y Gas Natural, aseguran fuentes conocedoras de las negociaciones.

En todo caso, incluso fuentes próximas a las empresas españolas admiten que el proyecto sufre un retraso en su calendario de puesta en marcha, prevista para noviembre de 2009, que achacan al aumento sustancial del coste de ingeniería y construcción del proyecto y a la escasez de ingenierías disponibles, en especial para la planta de gas natural licuado (GNL), dada la coyuntura de fuerte demanda de estas instalaciones. Sin embargo, fuentes que han seguido el proyecto de cerca consideran que no se había incumplido ningún hito del contrato y que ha sido en el momento en que se estaba en vías de tomar las decisiones de inversión más importantes del proyecto cuando Sonatrach ha decidido romper con sus socios.

Según fuentes del sector citadas por EFE desde Argel, el ministro de Energía, Chakib Jelil, insistió personalmente en que se adoptara esa medida, pese a que el contencioso por el retraso del proyecto había sido ya trasladado al Tribunal de Arbitraje de París, que decidirá sobre todo el conflicto.

Este diario no logró ayer la versión de la parte argelina, pero Jelil expuso recientemente la controversia en una entrevista con una publicación internacional especializada. "El proyecto fue adjudicado hace tres años, y Repsol y Gas Natural han tenido tiempo de sobra. Cuando presentas una oferta, asumes riesgos. Así son los negocios. Supongo que Repsol y Gas Natural tomaron en cuenta esos riesgos cuando presentaron la mejor oferta. No puedes venir cinco años después y decir que el coste es demasiado alto. Ya no estás en una negociación: has hecho una oferta. A veces sale bien, y a veces, mal. El mercado del petróleo es así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de septiembre de 2007