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Irán tiene ya la bomba nuclear a su alcance

Ahmadineyad anuncia que funcionan las 3.000 centrifugadoras necesarias para enriquecer uranio

Ni amenazas ni sanciones internacionales sirvieron para frenar las ansias iraníes de andar por sí solo el camino que conduce a la capacidad nuclear tanto civil como militar. El presidente Mahmud Ahmadineyad declaró ayer que Irán ya tiene "3.000 centrifugadoras operativas", es decir, que ya ha saltado el listón del enriquecimiento industrial de uranio. Éste es un objetivo ampliamente perseguido por el régimen de los ayatolás, que insiste en su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos. Especialistas de la ONU citados por la web de la BBC señalan que, de confirmarse este avance, "será el punto de no retorno en el programa industrial" nuclear iraní, que estará a un año de la fabricación de la bomba atómica.

"Ahora tenemos más de 3.000 centrifugadoras operativas, y cada semana instalamos una nueva cascada", afirmó el ultraconservador Ahmadineyad en un discurso de claros tintes nacionalistas en el décimo Congreso General de las Sociedades Islámicas Estudiantiles, celebrado ayer en el Palacio Presidencial. "¿Veis cómo hemos conseguido que dentro de varios años seamos un país nuclear sin necesidad de dar nada a cambio?", preguntó orgulloso a los jóvenes.

No existe confirmación independiente de lo que, sin duda, sería un espectacular avance del programa nuclear de los ayatolás. Según el informe del 19 de agosto pasado del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Irán tenía entonces 1.968 centrifugadoras operativas y otras 656 en vías de ser instaladas.

Si las palabras de Ahmadineyad son ciertas, Irán habrá logrado su objetivo de fabricar cantidades industriales de combustible nuclear con sólo seis meses de retraso sobre lo previsto. En abril de 2006, cuando anunció que con una cadena de 164 centrifugadoras había logrado completar el ciclo del combustible nuclear al enriquecer una discreta cantidad de uranio, señaló que su intención era poner en funcionamiento 3.000 de estas máquinas que enriquecen el hexafluorido de uranio (uranio en forma gaseosa), haciéndolo girar a velocidad supersónica. El enriquecimiento de este metal está destinado a elevar el nivel de isótopos U-235 hasta un 4% o un 5% si se trata de obtener energía para uso civil, y por encima del 90% si se pretende fabricar una bomba atómica.

La puesta en marcha de 3.000 centrifugadoras representa todo un símbolo. Los expertos consideran que, si funcionan a toda máquina, serán capaces en menos de un año de enriquecer una cantidad suficiente de uranio como para fabricar una bomba nuclear.

Cooperación con la ONU

Los órdagos lanzados ayer por Irán comenzaron temprano. Ya por la mañana, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Mohamed Alí Hoseini, advirtió de que Teherán revisará su cooperación con el organismo nuclear de la ONU, si el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pasa su tercera resolución de sanciones contra Irán.

El aviso de Hoseini era la respuesta iraní a la entrevista concedida por el director del OIEA, Mohamed el Baradei, a una revista alemana, en la que señalaba que Irán, después de los enfrentamientos mantenidos en agosto con los inspectores de este organismo, se acerca a su "última oportunidad" de evitar que se le sancione por su programa atómico.

"Nuestra cooperación con el OIEA continuará y, si el Consejo de Seguridad emite una nueva resolución, reconsideraremos nuestra cooperación y pensaremos en nuevas opciones", declaró Hoseini.

Horas después, Ahmadineyad, tras vitorear el triunfo de los científicos nucleares iraníes por sobrepasar el listón de las 3.000 centrifugadoras, se mostró conciliador. El presidente reiteró que el programa nuclear iraní es pacífico y que cooperará con el organismo de la ONU. Como es habitual, Ahmadineyad rechazó las presiones de algunas potencias occidentales para que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio y exigió que el caso atómico iraní sea tratado sólo por el OIEA.

Ahmadineyad restó importancia a los intentos de Occidente por frenar el programa nuclear iraní, pero amenazó duramente a los "traidores" que revelan datos de ese programa a los países extranjeros. "Hay una persona que ha pasado información a los extranjeros, lo que ha llevado a éstos a adoptar resoluciones más duras" contra Irán, subrayó.

El pasado 13 de julio, Teherán anunció que reanudaba su cooperación con el OIEA y permitía a los inspectores internacionales visitar a finales de ese mismo mes la planta de Arak, a 280 kilómetros al suroeste de la capital. Dos semanas después, la agencia nuclear de Naciones Unidas emitía un nuevo informe que indicaba que Teherán no ha abandonado el enriquecimiento, tal como exige la comunidad internacional, aunque se había producido un "significativo paso adelante" en la cooperación. El informe destacaba también la obligatoriedad del régimen de los ayatolás de solucionar diversas "cuestiones pendientes", incluida la eliminación de las ambigüedades respecto a sus actividades nucleares conforme a un calendario acordado con el OIEA, y el acceso de los inspectores internacionales a las instalaciones nucleares iraníes.

Teherán ha manifestado en varias ocasiones que con su cooperación con el OIEA intentan conseguir que el caso nuclear sea tratado por esta organización y no por el Consejo de Seguridad de la ONU, con el fin de evitar más sanciones internacionales.

Corea del Norte cierra sus centrales

Corea del Norte, el país que George W. Bush incluyó junto con Irán y el Irak de Sadam Husein en lo que llamó "el eje del mal", volvió ayer al redil de la comunidad internacional y selló el fin de todas sus actividades nucleares. Las negociaciones mantenidas en Ginebra entre las delegaciones de Pyongyang y Washington concluyeron con un acuerdo que prevé el desmantelamiento total por parte del régimen de Kim Jong-il de todas sus instalaciones nucleares antes de que finalice 2007.

El Gobierno norcoreano se comprometió a "suministrar una lista completa de sus instalaciones nucleares y a neutralizar todos sus programas nucleares", según informó en una conferencia de prensa el jefe de la delegación estadounidense y secretario de Estado adjunto, Christopher Hill.

Aunque señaló que los detalles del acuerdo alcanzado se discutirán en las llamadas conversaciones a seis bandas, que incluyen también a Rusia, China, Japón y Corea del Sur, Hill precisó que la suspensión afecta a todos los programas, lo que significa que "se paralizará el enriquecimiento de uranio".

Corea del Norte realizó el año pasado una prueba nuclear subterránea y los expertos aseguran que podría contar con unas seis cabezas nucleares. Después del ensayo, volvió a la mesa de negociaciones para el desmantelamiento de su programa nuclear. A cambio, el país más aislado del mundo, que se encuentra sumido en una terrible crisis económica, conseguirá entre otras contrapartidas un millón de toneladas de petróleo y apoyo para levantar, bajo la supervisión del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) -encargado de verificar el desmantelamiento de la actual central de Yongbion-, una central nuclear moderna para producir energía eléctrica.

Hill indicó que durante los dos días de negociaciones en Ginebra se han acordado también los puntos clave sobre los que se establecerá un acuerdo de paz y de seguridad para la península coreana. La guerra de Corea (1950-1953) finalizó sólo con un armisticio. Hill expresó su confianza en que el acuerdo pueda firmarse en 2008, lo que daría paso al establecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y Pyongyang.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 2007

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