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El Ayuntamiento de Barcelona se integra en la comisión de traspasos

El Ayuntamiento de Barcelona se integrará en la comisión técnica que decidirá los traspasos de los servicios de Cercanías a la Generalitat. El Gobierno catalán, que tenía cinco puestos garantizados en la misma, ha decidido que uno de ellos sea ocupado por un representante del municipio, en aplicación de la Carta Municipal, según explicó a este diario un alto cargo del consistorio barcelonés. "El Ayuntamiento está muy interesado en el funcionamiento de Cercanías porque forma parte del diseño global de la movilidad de Barcelona y su región", afirmó la misma fuente.

El diseño original de ambas instituciones partía de que el Gobierno catalán podría haberse hecho con la titularidad de las "líneas" que nacen y mueren en Cataluña, según establece el Estatuto. El problema es qué se entiende por línea, el tren que circula o la vía por la que se mueve. El Gobierno central entiende que lo segundo, de modo que las vías no se traspasarán.

El Ejecutivo catalán ha tenido que reformular sus estrategias porque, además, las transferencias ferroviarias se harán en dos fases. En la primera, que es la que debería estar lista en el mes de enero, según el propio Zapatero, se incluyen sólo las líneas 1, 2, 3, 4, 7 y 10 de Cercanías.

La segunda fase, en cambio, deberá incluir las líneas regionales (ahora denominadas de media distancia). El Gobierno catalán entiende que ambos servicios deben ser organizados coordinadamente. El problema es que los trenes de Cercanías se moverán por las líneas ya existentes de ancho ibérico, mientras que buena parte de los regionales lo harán por las líneas del AVE, cuyo traspaso nunca estuvo previsto.

Licitar antes de fin de año

El Ejecutivo catalán sí previó, en cambio, la posibilidad del traspaso de dos vías: la del Maresme y la de Puigcerdà. La primera porque es obvio que nace y muere en Cataluña. La segunda porque, salvo el breve tramo que se adentra en Francia hasta La Tour de Carol, discurre también de forma íntegra por territorio catalán, de forma que podía ser traspasada, añadiendo un convenio para la explotación del tramo internacional.

Pero todo ha quedado en nada ante la postura decidida por los técnicos de ADIF, con el respaldo no menos decidido del Ministerio de Fomento.

En esta tesitura, el Gobierno catalán trata de conseguir que la presencia en Barcelona del secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, sirva para que se liciten antes de final de año dos obras capitales para el esquema ferroviario catalán: el tramo del aeropuerto y los accesos (tanto los ferroviarios como los viarios) al puerto de Barcelona.

Que estas obras sean una realidad en el BOE antes de final de año es, para el Gobierno de la Generalitat, piedra de toque de las posibilidades reales del futuro de los trenes en Cataluña. El tramo del aeropuerto que falta licitar es el que va hasta las terminales. Bajo la nueva terminal hay ya un agujero para la estación, pero falta una parte importante de la obra: el túnel bajo las pistas y la terminal actual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 2007