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Editorial:

Paraíso de blanqueo

España está considerada como base de las operaciones de distribución y financiación de los carteles colombianos de la cocaína. Era ya conocido desde hace más de una década que nuestro país se había convertido en puerta de entrada en Europa de esa droga, pero no que se hubiera transformado en tan poco tiempo en el centro de blanqueo del dinero que los narcotraficantes obtienen de la venta de coca en la Unión Europea. Resulta muy preocupante que así sea, puesto que son obvias las inmensas dificultades que existen para desentramar las espesas redes de empresas pantalla con las que los delincuentes limpian sus ilícitas ganancias para hacerlas llegar luego sin problemas a las cúpulas de las organizaciones criminales.

El nombre de España como único centro de blanqueo en Europa viene recogido en un reciente informe sobre el impacto de las sanciones económicas contra los carteles colombianos de la droga realizado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La CIA también lo corrobora. Las otras bases están principalmente en Colombia, Panamá, Costa Rica, Perú y la isla de Aruba. Los narcos ponen su botín discretamente en sociedades inmobiliarias, pero también en empresas de servicios o de sectores tan diversos como la informática o la impresión. El Ministerio del Interior y la Guardia Civil reconocen que resulta muy complicado desmantelar la red porque cuando lo consiguen el dinero ya ha sido sacado.

Esta circunstancia lleva a reclamar mayores recursos humanos y materiales nacionales en la lucha contra el blanqueo, así como una más estrecha cooperación de todos los socios de la Unión Europea y de Estados Unidos. Sobre este último, las autoridades españolas se quejan de que la colaboración es a veces desigual. España es muy diligente en tramitar comisiones rogatorias cursadas por los estadounidenses, pero no ocurre lo mismo en el caso contrario. No parece coherente esta conducta reticente si se tiene en cuenta que la erradicación de las bandas criminales es tarea de todos. En cualquier caso, el panorama español es muy sombrío. Aunque es verdad que España es uno de los países que más recursos destina al problema y que ha incrementado la persecución de delincuentes y la incautación de mercancía, el consumo de droga (especialmente de coca) continúa creciendo de manera alarmante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de agosto de 2007