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Los socialistas piden que Cécilia Sarkozy declare en la Asamblea

La oposición cuestiona el papel de la esposa del presidente francés

La oposición -los socialistas y los verdes- reclaman que Cécilia Sarkozy, la esposa del presidente de la República francesa, "rinda cuentas" ante una "comisión de investigación, dado que parece que ha jugado un papel importante en la negociación y liberación" el pasado mes de julio de las enfermeras búlgaras detenidas en Libia, manifestó el diputado socialista Pierre Moscovici.

Otro socialista, Jean Glavany, va más allá en su hipótesis: "Si se quiere saber cuál es el precio pagado, si queremos saber lo que ha ocurrido entre Francia y Libia, si queremos descubrir el secreto de esa diplomacia que se oculta a todo el mundo, si se quiere respetar el papel democrático que corresponde al Parlamento, entonces es necesario que interroguemos a la señora Sarkozy y al secretario general del Elíseo".

Para el verde Noël Mamère, la presencia de Cécilia Sarkozy ante una comisión del hemiciclo "es imprescindible", pues sólo así "el trabajo de la comisión podrá tener alguna validez".

La desorientación de la oposición ante el papel desempeñado por la esposa del presidente es notable, como si vieran en ella el eslabón débil por donde atacar a un Sarkozy al que le sonríe la fortuna. Aunque la presencia de Cécilia Sarkozy en Trípoli, en dos oportunidades, para discutir con el coronel Gaddafi las contrapartidas por la liberación de las enfermeras búlgaras y el médico palestino, no corresponde a los usos tradicionales de la diplomacia, eso no impide que su gestión se saldase con éxito. ¿El precio del mismo? Ésa es otra pregunta, como otra pregunta -y más pertinente- es la que sirve para poner de relieve que el ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, y sus servicios del Quai d'Orsay fueron mantenidos en la inopia. Ahí, en esa deslegitimación por los hechos de la Administración diplomática francesa, sí hay materia que explotar.

Tras la liberación de las enfermeras y del médico palestino, el presidente Sarkozy viajó a Trípoli y firmó un principio de acuerdo sobre la construcción de un reactor nuclear civil en Libia. Posteriormente se anunciaron otros sustanciosos acuerdos de ventas de armas entre Francia y Libia, firmados justo tras la liberación.

André Santini, secretario de Estado de la Función Pública, respondió ayer a la petición de la oposición. "No me parece normal que le reprochen a alguien que haya liberado a cinco mujeres y un hombre que llevaban esperando esto desde hace ocho años en las prisiones libias. El señor Moscovici, como todos los socialistas, aún vive en el siglo pasado".

En cualquier caso, la diplomacia paralela de Cécilia Sarkozy, así como sus "desapariciones" -como ocurrió el sábado pasado cuando no asistió a la comida familiar con los Bush- o su presunta querencia por el universo de la gente guapa, la ha llevado a la cubierta de revistas y diarios que hablan de ella como de un "enigma" y un "misterio". Los diarios se preguntan si "es una estrella o una antiestrella", la ven como la "sacerdotisa del Elíseo" y como la entrada del glamour en dicho palacio. Nadie escapa a la cecilmanía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de agosto de 2007