Una bomba mata al gobernador de la provincia iraquí de Diwaniya

Agencias

Una potente bomba mató ayer al gobernador y al jefe de la policía de la provincia chií de Diwaniya (sur de Irak), cuando viajaban en un convoy por una carretera. Khalil Jalil Hamza y el general Jaled Hassan regresaban a la capital de la provincia tras haber asistido al funeral de un dirigente tribal en la ciudad de Efaj, cuando su vehículo fue alcanzado por la explosión. Tres guardaespaldas también perdieron la vida. El vicegobernador de Diwaniya ha impuesto el toque de queda indefinido.

Jalil Hamza era una figura fundamental de la Organización Badr, ala militar del miembro del Consejo Supremo Islámico Iraquí, el principal partido chií en Irak, y había ordenado recientemente la disolución del resto de las milicias presentes en la zona. La Organización Badr está enfrentada al Ejército del Mahdi, la milicia del poderoso clérigo chií Múqtada al Sáder. El sur de Irak se está convirtiendo en zona de lucha entre facciones chiíes, que se disputan el control de esta región petrolera.

Un policía dijo que la bomba que mató al gobernador era de un tipo particularmente mortífero, capaz de atravesar superficies blindadas; un explosivo que, según ha denunciado Estados Unidos, tiene su origen en Irán. Las miradas se vuelven hacia la milicia de Al Sáder, acusada de recibir armas y entrenamiento del régimen iraní.

En el norte del país, al menos 20 insurgentes han muerto y 30 han sido detenidos en combates entre rebeldes y habitantes de la ciudad de Jalis, en la provincia de Diyala. Odai al Jadran, uno de los responsables de la Administración local de Jalis, explicó que los enfrentamientos se desataron anoche, después de que decenas de insurgentes atacaran el barrio de Al Jueilas para convertirlo en su base de operaciones.

Miembros de las tribus de Jalis, secundados por agentes de seguridad iraquíes y estadounidenses, repelieron esta ofensiva y todavía mantienen enfrentamientos con los insurgentes, vinculados al denominado Estado Islámico de Irak. Jalis es una de las localidades más azotadas por los atentados de la insurgencia suní, y en fechas recientes los cabecillas tribales de la provincia se han unido en el llamado Consejo de Salvación de Diyala.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites

Suscríbete aquí

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 11 de agosto de 2007.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50