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Radicales revientan el primer pleno de Ondarroa

Simpatizantes de ANV insultan e increpan a los miembros de la gestora, presidida por el PNV

Que el devenir diario de la gestora designada para dirigir el municipio vizcaíno de Ondarroa (9.500 habitantes) no iba a ser un camino de rosas lo sabía todo el mundo. El primero, su presidente, el peneuvista Félix Aranbarri, que ayer inició la primera reunión de la gestora en el salón de plenos con la presencia de simpatizantes de ANV y la tuvo que terminar en su despacho a puerta cerrada y bajo la protección de la policía vasca.

En la sesión, convocada a primerísima hora (las ocho de la mañana), en un afán tal vez de poner sordina o evitar unos incidentes que se veían venir a la legua, los simpatizantes de la izquierda abertzale volvieron a dejar claro que la vida municipal no será pacífica. Que harán valer los 2.177 votos nulos logrados en las elecciones municipales del 27 de mayo. Y si es necesario, emplearán el insulto -el preferido es el de "lapurrak" (ladrones)-, el griterío, la amenaza, el pasquín y hasta el salivazo, como los allí presentes aseguran que pasó ayer.

El PNV, la fuerza más votada, obtuvo 1.720 sufragios. Pero eso no cuenta. A los 15 minutos de iniciarse el pleno, cinco jóvenes simpatizantes de ANV obligaron a suspenderlo con sus gritos, reproches e insultos en euskera.

La otra cara de la moneda la puso Josune Ariztondo, brazo derecho del líder del PNV, que reiteró que la gestora de su pueblo seguirá "trabajando" pese a quien pese. A más agresiones y violencia en la casa consistorial de Ondarroa -engalanada periódicamente con pintadas contra la propia Ariztondo o el PNV- más "trabajo", anunció con firmeza. Tanto Félix Aranbarri como Josune Ariztondo y el resto de miembros de la gestora abandonaron el edificio bajo la estrecha vigilancia de efectivos de la Brigada Móvil de la policía.

El pleno se celebró. El orden del día se cumplió: nombrar los directores de las distintas comisiones. Y al menos cada dos meses la gestora se reunirá y su presidente acudirá "prácticamente todos los días" al ayuntamiento, según fuentes peneuvistas. Pero hubo un fallo. El representante del PP, Germán López, único integrante de la gestora elegido el 27-M y que recogió su acta el día de la constitución de los ayuntamientos, no fue convocado.

El PNV se ha tomado las cosas en serio. No es para menos. Sus ediles están siendo acosados -pintadas esta semana en Lekeitio y en Getxo- en una estrategia que tiene pinta de perdurar los cuatro años de mandato de unos ayuntamientos cuya legitimidad ANV no reconoce en donde sus listas fueron anuladas. Ayer, su líder en Ondarroa, Unai Urruzuno, dijo que si el PNV "deja en la calle a la mayoría del pueblo", no hay solución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de agosto de 2007