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La crisis inmobiliaria de EE UU se cobra la primera víctima en la banca de inversión

American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario, declara la suspensión de pagos

La crisis hipotecaria en EE UU acaba de cobrarse la primera víctima entre la poderosa banca de inversión. Warren Spector, copresidente y codirector de operaciones de Bear Stearns, dimitía la pasada madrugada debido a las pérdidas registradas por dos de sus hedge funds que invertían en bonos respaldados por hipotecas de alto riesgo, ahora en bancarrota. Bear Stearns no es el único en notar las embestidas de la crisis. American Home Mortgage, décimo banco hipotecario de EE UU, se ha visto incapaz de atender su deuda de 14.000 millones de euros y ha declarado la suspensión de pagos.

La pesadilla en Bear Stearns comenzó a mediados de junio, cuando se reveló que estuvo a punto de liquidar dos hedge funds (fondos de alto riesgo) por las pérdidas que acumularon como consecuencia de las apuestas erróneas en el mercado de las obligaciones de deuda garantizada. Wall Street empezó a temer que ésta fuera la primera prueba real de que la crisis hipotecaria empezaba a salpicar a todo el sector financiero, lo que afectó a la cotización de otros grandes bancos como JP Morgan o Citigroup. La entidad admitía a final de julio que esos fondos ya no tenían valor y los dio por liquidados tras perder 1.300 millones de dólares (940 millones de euros).

Unos comentarios de Spector hicieron temblar el pasado viernes a Wall Street, que clama ayuda a la Reserva Federal (Fed). El hasta ahora copresidente del banco de inversión Bear Stearns atribuía sus problemas al deterioro en el mercado de crédito. Dijo que hacía más de dos décadas que no veía una situación similar y de paso advertía de que estos problemas podrían afectar a los resultados de la compañía. Sus comentarios volvieron a crear pánico en Wall Street y empezaron a circular todo tipo de rumores, como una supuesta reunión de los grandes bancos de inversión para analizar la crisis.

Bear Stearns reaccionó en seguida para salir de la espiral y evitar daños mayores. "A la vista de los eventos recientes", decía James Cayne, consejero delegado, "es necesario hacer cambios en la estructura de dirección". Las responsabilidades de Warren Spector se repartirán en tres personas. Alan Schwartz se quedará como único presidente del gigante financiero. El cargo de director de operaciones recaerá sobre Samuel Molinaro, que lo compatibilizará con el de director general. Jeffrey Mayer se hará con el asiento vacante en el consejo de administración. La compañía, que ha perdido en lo que va de año un tercio de su valor en Bolsa, retrocedió ayer un 4%.

Entre tanto, el banco American Home Mortgage Investment (AHMI) se declaraba en suspensión de pagos. Es la segunda gran víctima que se cobra este año la crisis del sector inmobiliario. New Century daba el mismo paso en abril, después de que sus clientes dejaran de pagar sus mensualidades, porque no estaban en condiciones de soportar las nuevas condiciones hipotecarias. American Home anunció el viernes el despido de más del 90% de su plantilla y ayer se confirmó lo que ya se sabía: que la deuda que tiene de 14.000 millones de euros entre más de 100.000 personas le fuerza a echar el cierre. Después de caer el pasado viernes un 48%, ayer cedió en Bolsa un 37%.

El cese de Spector y la suspensión de pagos de AHMI llegan en la víspera de la reunión del comité de política monetaria de la Reserva Federal. El mercado espera que los gobernadores mantengan hoy una discusión sincera y realista sobre los problemas por los que atraviesa el mercado de crédito en EE UU y su hipotético impacto en el conjunto de la economía. Y aunque no se espera que toquen los tipos de interés, estables en el 5,25% desde junio de 2006, se cree que la Fed utilizará un lenguaje lo suficientemente flexible para capear el temporal.

Reunión del banco central

Su presidente, Ben Bernanke, debe encontrar un complicado equilibrio entre política y retórica. El objetivo sería mantener la disciplina necesaria para luchar contra la inflación y, al mismo tiempo, no lanzar un mensaje que deprima más a Wall Street.

En esta línea, los analistas creen que el banco central no tendrá más remedio que reconocer que han aumentado los riesgos para la economía. Es lo que hizo en marzo, tras la ansiedad vivida en el parqué cuando afloraron los primeros problemas del crédito vinculado a la vivienda.

La Reserva Federal, como dejó claro Bernanke en su última comparecencia ante el Congreso, no ve las cosas igual que los inversores y se niega a dar al mercado lo que quiere. Cree que las turbulencias de las últimas dos semanas en Wall Street no bastan para alterar su política. Bernanke reconoció, sin embargo, que la corrección en el mercado de la vivienda se está prolongando más de lo esperado y advirtió de que podría empeorar, si acaba salpicando al consumo privado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de agosto de 2007