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Entrevista:CINE

"Actuar apenas representa un desafío para mí"

Anthony Hopkins se pone detrás de la cámara por tercera vez para dirigir a Turturro y Slater en 'Slipstream', que presenta en Locarno

Anthony Hopkins (Port Talbot, 1937), que ha dado vida a personajes inolvidables como Hannibal Lecter, Richard Nixon o el colosal mayordomo de Lo que queda del día se ha puesto, por tercera vez, detrás de las cámaras para dirigir Slipstream, una película muy personal, de pequeño presupuesto, que también protagoniza. A sus 70 años, sereno y comunicativo, recibe al periodista en un imponente hotel a orillas del lago Maggiore, en Ascona, Suiza, donde presenta la cinta en el Festival de Locarno.

Pregunta. ¿Significa Slipstream una nueva etapa como director a tiempo completo?

Respuesta. Me gustaría. Respeto profundamente el espíritu del cine independiente, y espero sinceramente que ésta no sea mi última experiencia como director. Si logro conseguir la financiación más fácilmente, quisiera seguir adelante con nuevas películas. A menudo, durante el rodaje de Slipstream, he llegado a ponerme a bailar al lograr una buena escena.

P. Hay quien ve en Slipstream un ataque a Hollywood.

R. No. Tengo una actitud positiva hacia la industria, que me ha dado mucho. En ningún sentido debe interpretarse mi película como un ataque a Hollywood.

P. La crítica ve en usted influencias de Lynch y Oliver Stone.

R. David Lynch es un fenómeno único; disfruté mucho de Mulholland drive. Su cine me ha influido de la misma manera que Stone, a quien considero un genio.

P. Y como actor, ¿cómo ve su relación con los directores?

R. Nunca he soportado a los directores duros, a los que gritan. Stone es duro, pero nunca se pasa. Lo mismo ocurre con Spielberg. Es una cuestión de disciplina. Quisiera contar una anécdota. Un célebre director de orquesta inglés, sir Thomas Beecham, tenía fama de dictador. Pero en una charla dijo: "Nunca hay que decir a los músicos cómo deben tocar sus instrumentos; hay que dejarles hacer su trabajo". Lo fundamental es respetar la individualidad del artista.

P. ¿Es verdad que también es compositor y pianista?

R. Sí. He recibido una formación musical, y mi memoria está llena de recuerdos de melodías que escuchaba en mi niñez, en plena posguerra. En mis películas he preferido crear mi propia música a acudir a Chopin. Componer no es parte de un ego trip delirante, sino que nace como una necesidad creativa que surgió a lo largo del proceso de preproducción.

P. ¿Se ve capaz de hacer las orquestaciones necesarias?

R. Sé leer y escribir música, pero no tengo la formación necesaria para orquestar mis partituras. Recurro a colaboradores.

P. Poco y nada se sabe de su vida privada.

R. Por suerte. Es preocupante que el mayor interés de la prensa sea la relación entre Brad [Pitt] y Angelina [Jolie]. Demasiada gente quiere pan y circo. Cuando pienso en los sacrificios de quienes tienen que luchar para sobrevivir cada día, soy consciente de lo privilegiado de mi situación. Hay que apartarse del cinismo, pues no hay mayor mediocre que el cínico.

P. ¿Dirección o actuación?

R. Dirigir es mucho más difícil que actuar. De hecho, actuar no representa casi un desafío para mí, salvo cuando hace poco me propusieron un papel que me pedía engordar docenas de kilos. Y no quise perder la línea que tanto me cuesta guardar (risas). Algo que aprendí dirigiendo es que comienzas planificando cada cosa, pero luego te das cuenta de que tienes que confiar en la capacidad de los profesionales que están a tu lado.

P. ¿Qué encuentra en el cine que no le da el teatro?

R. No establezco categorías. Yo no puedo explicar cómo actúo. Simplemente, lo hago. Yo no soy el público, y no trabajo pensando si lo que hago le gusta o no. Si no actúo nunca más, el mundo va a seguir andando. Si nunca más compongo una melodía, lo mismo. Ésa es la exacta medida del valor del trabajo de nosotros, los actores.

P. Desde su posición, ¿se siente aún apegado a sus orígenes?

R. Me siento profundamente galés, con permanente nostalgia de Port Talbot. Para mi último cumpleaños quise estar con mis amigos. Vuelvo a Gales siempre que puedo.

Un 'thriller' experimental

Sir Anthony Hopkins, ennoblecido por la reina de Inglaterra en 1987, viajó a Locarno para presentar su tercer largometraje como director tras August (1996) y Dylan Thomas: Return Journey (1990). Slipstream es un thriller experimental, complejo y frenético que cuenta la historia de un guionista que mezcla en su cabeza realidad y ficción de forma diabólica. La cinta, protagonizada John Turturro o Christian Slater, nació de una propuesta de la esposa de Hopkins, la también actriz, Stella. Hopkins. El polifacético artista ha dirigido, escrito, protagonizado y compuesto la banda sonora de esta cinta. "Fue pensada como un pollock, pero terminó teniendo elementos de Picasso", ha dicho Slater.

Slipstream no es una película para ver comiendo palomitas. Tiene escasa vocación comercial. Sacar adelante el proyecto fue complejo. Según el actor y director, "financiarla fue duro. Tuvimos que recurrir a productores independientes, pues es una cinta al margen de la industria. Algunos exigían un control sobre el montaje final y el guión". Condición que no estaba dispuesto a aceptar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de agosto de 2007

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