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Bogotá (Colombia): Un puente para llegar a las paradas del TransMilenio

En Bogotá, Colombia, el sistema de autobuses TransMilenio revolucionó el transporte público. Abierto en diciembre de 2000, se ha convertido en el sistema preferido por los siete millones de bogotanos. Cubre una cuarta parte de la demanda de transporte. Logró que se redujeran los antiguos autobuses, ineficientes e inseguros. Cada vehículo de TransMilenio cubre la demanda de ocho buses viejos.

Los autobuses, que son grandes, rojos y articulados, andan por sus carriles exclusivos, llamados troncales, en lugar de donde estaría el separador entre las vías principales, incluyendo la autopista. Al contrario del sistema pensado para la periferia de Madrid, TransMilenio atraviesa Bogotá y une la ciudad antes dividida entre el sur pobre y el norte rico. Sus vías quedan en medio de grandes calles que no se pueden cruzar fácilmente. Además, se construyeron puentes metálicos para que los ciudadanos llegasen de los andenes hasta las paradas.

Los principales inconvenientes del TransMilenio son su limitada capacidad, ya que los autobuses siempre van atiborrados, y la escasez de los vehículos alimentadores; una red complementaria de 345 autobuses verdes que transportan a los vecinos de los barrios más alejados y humildes hasta las estaciones del TransMilenio. La solución planteada por la alcaldía de Bogotá para este problema ha sido expandir la red de autobuses. El entramado suma ahora 84 kilómetros. El objetivo es ampliarlo hasta los 388 kilómetros en 2030.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de agosto de 2007