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Muere Gabriel Cisneros, padre de la Constitución

Grandes figuras de la Transición despiden en la capilla ardiente del Congreso al diputado popular

Gabriel Cisneros, diputado del Partido Popular, vicepresidente tercero del Congreso y uno de los siete padres de la Constitución, murió ayer en Murcia a los 66 años, víctima de un cáncer. El diputado popular fue uno de los personajes clave de la Transición. Formó parte de los jóvenes franquistas partidarios de la apertura del régimen y jugó un importante papel en la construcción del Estado de las Autonomías. A lo largo de la tarde, diversas personalidades de la política -hoy lo hará el presidente del Gobierno- pasaron por la capilla ardiente instalada en el Congreso, que continuará abierta hasta las once de la mañana de hoy. Ésta es la primera vez en la historia de la democracia que se utiliza el palacio de la Carrera de San Jerónimo en un homenaje funerario.

Consideraba el texto constitucional "lo más grande" que había hecho en su vida

Destacó como uno de los políticos procedentes del régimen que apoyaron con fuerza la Transición

Gabriel Cisneros solía insistir en que la Constitución que ayudó a redactar en 1977 fue "lo más grande" que hizo en su vida. Su dilatada trayectoria política y su experiencia en grandes negociaciones animó a UCD a designarle como uno de sus representantes en la ponencia encargada de esbozar el texto constitucional aprobado, tras largas negociaciones, por las Cortes. Cisneros y los otros seis padres de la Ley Fundamental, José Pedro Pérez-Llorca, Miguel Herrero de Miñón, Miquel Roca Junyent, Manuel Fraga, Gregorio Peces-Barba y Jordi Solé Tura, fueron concibiendo el contenido de los 169 artículos de la ley en un clima de extrema tensión social. En los 14 meses que duró la gestación, ETA asesinó a 71 personas, las huelgas se sucedieron al ritmo de los datos económicos descorazonadores y los partidos políticos comenzaron a enredarse en el arte de las emboscadas parlamentarias. El resultado conjunto de los movimientos en la calle y en las rondas de negociación fue un texto consensual que, tal como explicó Adolfo Suárez años después, nació con la intención de "desmentir que haya dos Españas irreconciliables".

Cisneros (Tarazona, Zaragoza, 14 de agosto de 1940) ha ocupado un escaño en el Congreso de los Diputados desde la Legislatura Constituyente hasta la actualidad. Uno de sus compañeros de paternidad, el senador del PP y ex presidente de la Xunta Manuel Fraga, destacó ayer que Cisneros no hubiera faltado a ningún acto desde que enfermó. En reconocimiento a esta fidelidad y a su participación histórica en la Transición, el Palacio de la Carrera de San Jerónimo se abrió ayer por primera vez en la historia democrática para albergar un homenaje funerario.

Además, está previsto que la Mesa de la Cámara, el órgano de gobierno del Congreso al que pertenecía el diputado popular, celebre hoy a las diez de la mañana un homenaje institucional. A mediodía se oficiará un funeral en la iglesia madrileña de San Fermín de los Navarros, tras el cual los restos mortales de Cisneros serán trasladados al cementerio de La Almudena para su incineración.

Por la capilla ardiente pasaron el presidente del Congreso, Manuel Marín, y la vicepresidenta, Carmen Calvo; el presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando; y el defensor del pueblo, Enrique Múgica, la ministra Carme Chacón; los dirigentes del PP Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, la presidenta de la Comunidad de Madrid; Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.

Entre las coronas de flores que rodeaban el féretro de Cisneros, cubierto con una bandera española, destacaba una con la leyenda "de tus amigos ponentes de la Constitución". El catedrático Gregorio Peces-Barba se declaró "absolutamente triste" tras el fallecimiento de uno de sus grandes amigos y rivales políticos, al que definió como un "gran parlamentario". Peces-Barba elogió que durante su vida el popular "nunca haya descalificado ni lanzado ataques destructivos contra sus adversarios".

Miquel Roca coincidió en definirle como un amigo personal y un político sensible "que, pese a proceder claramente del régimen anterior, tuvo una actitud muy comprensiva con la nueva situación y trabajó siempre a favor del consenso". José Pedro Pérez-Llorca destacó además la labor de divulgación política de Cisneros, que desde los sesenta participó como comentarista político, primero en Pueblo y después en Abc.

La trayectoria política de Cisneros, casado y con tres hijos, además de amplia, resultó muy convulsa. Licenciado en Derecho, Ciencias Políticas y Periodismo, aprobó las oposiciones al Cuerpo General Técnico de la Administración Civil del Estado y ocupó varios cargos de responsabilidad en la Administración franquista. Durante el Gobierno de Carlos Arias Navarro, destacó como uno de los políticos del régimen que con mayor firmeza defendió la evolución aperturista. A él se le atribuye la autoría del discurso del 12 de febrero, donde se apuntaban tímidos pasos hacia una Transición democrática.

Cisneros se integró en UCD y formó parte del primer Gobierno de Suárez (1976-77) como diputado por Soria. En 1979 vivió uno de los momentos más difíciles de su vida cuando ETA intentó secuestrarle. Escapó, con un balazo en el estómago, gracias a la ayuda de unos transeúntes.

En 1989 se incorporó al PP, y un año después se integró en la ejecutiva del partido. Fue elegido diputado por Burgos en 1993 y 1996, y por Zaragoza en 2000 y 2004. En la actualidad, ocupaba la vicepresidencia tercera del Congreso. El 2 de noviembre de 2006 sufrió un infarto cerebral cuando asistía a la sesión plenaria que debatía la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía. La última vez que visitó el Congreso, en silla de ruedas y muy deteriorado, fue durante el discurso de Mariano Rajoy en el debate sobre el estado de la nación el pasado 3 de julio. El 14 de junio había participado en un acto de conmemoración del 30º aniversario de las elecciones generales de 1977, en el que fue homenajeado como uno de los parlamentarios que alumbró la Constitución. El Consejo de Ministros aprobó ayer que se le concediera a título póstumo de la Gran Cruz de Carlos III.

Rajoy: "La Constitución sigue ahí, así que él también"

"La Constitución sigue ahí; Gabriel Cisneros, por tanto, sigue con nosotros", afirmó ayer el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, durante los cursos de verano de la Universidad Complutense en El Escorial (Madrid). Rajoy alabó la calidad humana del diputado -"ante todo, un ser humano de primera"- y lo calificó de político "extraordinario".

A lo largo del día se sucedieron los comentarios elogiosos de políticos de todos los partidos. El presidente del Congreso, Manuel Marín, alabó el "respeto" que Cisneros siempre mostró hacia sus adversarios políticos y subrayó su condición de víctima del terrorismo. En un breve mensaje institucional grabado en el Congreso, Marín, con semblante apenado, subrayó que Cisneros era, "ante todo, un político de la Transición" que creyó que "desde dentro también era posible trabajar" para traer la democracia y la libertad a España.

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, lamentó que con la muerte de Cisneros el Parlamento español pierda a "un gran diputado, un constituyente". El portavoz de ERC en el Congreso, Agustí Cerdà, destacó que la muerte del popular es una "pérdida importante", porque ha sido un "personaje que ha marcado la historia en la última etapa democrática". Cerdà recordó la "magnífica" relación que le unía al histórico parlamentario a pesar de ocupar "posiciones antagónicas", y destacó la "muy buena disposición al entendimiento" que demostraba siempre Cisneros.

El portavoz adjunto del PNV en el Congreso, José Ramón Beloki, trasladó su pésame a las "dos familias" del vicepresidente tercero del Congreso, "a la personal y a la política: el Partido Popular". Agregó que esa vocación política es la "que le ha llevado a estar al pie del cañón hasta el último minuto". Beloki lamentó el fallecimiento de un "político de raza" que hasta el último momento ha dado "testimonio" de su vocación.

Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, destacó frente al féretro de Cisneros su papel en la formación de la nueva generación de políticos españoles: "Nos enseñó y tuteló con un cariño infinito. Le debemos vivir en un régimen de libertades".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de julio de 2007

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