El tranvía de Boadilla se avería horas antes de la inauguración

Una rotura en la catenaria paralizó los viajes de prueba en la línea

Al tranvía de Boadilla del Monte (37.926 vecinos) le acecha el gafe. Apenas 24 horas antes de su apertura al público -prevista para hoy a las tres de la tarde-, se rompió ayer un trozo de la catenaria. Un simple crac y el invento se fue al traste: se separó la conexión del vagón con el hilo eléctrico. La avería se produjo pasadas las cuatro de la tarde entre las paradas de Infante Don Luis y Siglo XXI, las dos penúltimas del trazado de 13,7 kilómetros.

La concesionaria del servicio de transporte público de la Comunidad de Madrid, Metro Ligero Oeste, SA, mandó parar todos los trenes. Por primera vez en los últimos dos meses, se silenciaron las campanas que avisan del paso de los convoyes, no hubo que mirar a derecha e izquierda para cruzar la vía. Los jóvenes que organizan el tráfico con sus chalecos amarillos al sol dejaron de hacer indicaciones y se refugiaron a la sombra.

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Algunos trenes se quedaron parados durante horas en el mismo punto donde se encontraban en el momento de la avería. A las siete de la tarde, un grupo de técnicos intentaba arreglar la avería en medio de la avenida del Siglo XXI. "Pues no sé si vamos a poder abrir mañana", comentaba uno. Dos operarios de mantenimiento se encaramaron al vagón que tenía el enganche roto para revisarlo desde arriba. Mientras, al otro lado del teléfono, un portavoz de la concesionaria del servicio negaba el percance: "Sólo son pruebas de mantenimiento".

No es la primera vez que el Metro Ligero del Oeste da problemas. UGT denunció a la inspección de trabajo las condiciones laborales de la plantilla, formada por 130 trabajadores. Según el sindicato, sus jornadas se prolongaban en ocasiones "hasta 16 horas". La concesionaria justificó que se trabaja en "turnos partidos" y que los excesos de horas eran "casos puntuales".

Tanto este trazado de la línea 3 (Colonia Jardín-Puerta de Boadilla) como el de la línea 2 (Colonia Jardín-Estación de Aravaca) del tranvía del oeste tendrían que haber empezado a rodar a principios de mayo. Desde marzo de 2005, un contador digital presidía la entrada al Ayuntamiento de Boadilla. "Faltan... días, ... horas, ... minutos", indicaba. Y debajo, una leyenda: "El metro ligero llega a Boadilla". El Ayuntamiento lo retiró hace tres meses, antes de que todos los marcadores se quedaran en cero.

En lugar de abrirlo al público entonces, la Comunidad de Madrid programó un viaje para "supervisar las últimas pruebas". Acudió la presidenta, Esperanza Aguirre, y un nutrido grupo de consejeros y periodistas, a tres días de las elecciones de mayo.

La apertura se aplazó hasta principios de julio. Pero las señales fallaban y se produjeron problemas de seguridad, según reconoció la concesionaria. El nuevo consejero de Transportes, Manuel Lamela, reveló que su primera labor como titular del área fue supervisar "personalmente" el trazado de Boadilla. Garantizó que se protegerían con vallas las zonas peligrosas. Y prometió abrir antes de final de julio. Ese día es hoy. Lamela y Aguirre viajarán los primeros, dos horas antes de que abra al público.

Así es el tranvía
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Sobre la firma

Pilar Álvarez

La corresponsal de género del diario EL PAÍS está especializada en temas sociales (Igualdad, Violencia de Género, Educación) y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Efe, Cadena Ser, Onda Cero y el diario La Opinión. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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