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'El perseguidor', de Cortázar, sube a escena adaptado por Andreu Martín

Julio Cortázar llevaba tiempo dándole vueltas a la trama de uno de sus cuentos. Pero le faltaba un personaje, alguien de vida intensa con quien pudiera sentirse identificado. Tras leer la necrológica del saxofonista Charlie Parker (1920- 1935) supo que ya lo tenía. El músico es el ser real que se esconde tras el Johnny Carter de El perseguidor, la obra que, según el autor, le preparó para escribir Rayuela. La historia ha sido adaptada para el escenario por el escritor Andreu Martín. El montaje, con dirección escénica de Lurdes Barba y cuatro músicos en directo, se presenta desde mañana hasta el domingo en la Sala Muntaner (festival Grec).

El proyecto de llevar El perseguidor al escenario arranca de una iniciativa de la productora Barcelona ad libitum, impulsora de un tipo de espectáculos que hermanan la literatura y la escena con el objetivo de materializar las bandas sonoras encerradas en algunas novelas. Andreu Martín recibió el encargo de la adaptación un tanto abrumado por la necesidad de recortar el texto para ajustarlo a los 75 minutos del montaje. Durante el proceso se aferró a las pautas suministradas por la directora, que aprecia una clara dimensión teatral en el relato de Cortázar.

El texto resigue la amistad entre un músico de gran talento, abocado a una vida de drogas y autodestrucción, y un reputado crítico musical, formal y metódico. Pedro Gutiérrez y Gonzalo Cunill son, respectivamente, los actores que encarnan a ambos personajes, dos caras de una misma moneda o, como señala Martín, "la rauxa artística y el seny sistematizador".

La música tiene un papel capital. Dani Nel·lo y Jordi Prats, que firman la dirección musical, han hecho una inmersión a fondo en la producción de Charlie Parker, aunque evitan ofrecer un tópico resumen de "grandes éxitos". En su lugar proponen "una mirada distorsionada a algunas de sus piezas", con algunas composiciones propias inspiradas en el espíritu del bebop, del cual Parker fue uno de los creadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2007