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Zapatero advierte al PP y a la Iglesia de que "ninguna fe puede oponerse a la ley"

El presidente dice que aplicará la asignatura de Educación para la Ciudadanía en todo el país

Doble aviso: a la jerarquía eclesiástica y al PP. El Gobierno hará cumplir la ley, porque "ninguna fe puede oponerse a la soberanía popular, que reside en el Parlamento, ni a las leyes que de la misma dimanan". Ésta es la forma que ayer tuvo José Luis Rodríguez Zapatero de advertir a la Iglesia católica y a la dirección del PP de la inutilidad práctica de que traten de boicotear la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Tampoco cabe la objeción de conciencia cuando se trata de extender "la Constitución y sus valores". La asignatura "se aplicará en toda España", subrayó.

Suenan tambores de movilización para el otoño en torno a la aplicación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos por parte del PP, de la jerarquía de la Iglesia católica y de algunas asociaciones de padres. No todas.

Y en este contexto, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de forma más rotunda que nunca, advirtió a quienes despotrican contra la misma y a quienes invitan a boicotearla que no se saldrán con la suya. El marco elegido fue la clausura ayer en Madrid, en la sede de UGT, del XXIII Congreso de las Juventudes Socialistas de España (JSE), en el que fue elegido secretario general el toledano Sergio Gutiérrez Prieto, en sustitución de Herick Campos.

El ambiente era propicio para Zapatero toda vez que las Juventudes Socialistas se van a implicar a fondo en una campaña a favor de esta asignatura y, además, están dispuestos, como ayer se vio, a responder a la Iglesia católica. El nuevo secretario general no dejó la menor duda en su primer discurso como líder de la formación. "Una jerarquía eclesiástica que se opone a que se enseñen los valores constitucionales no se merece que la sociedad contribuya a su financiación".

Aconfesional y laico

Los jóvenes acogieron la sugerencia con entusiasmo a juzgar por los aplausos prolongados. Zapatero no rehuyó el envite. "El Gobierno mantiene las señas de identidad de generosidad y sensibilidad hacia las confesiones religiosas, sobre todo la mayoritaria, en cuanto a los recursos económicos, pero seamos muy claros en los principios: España es un Estado aconfesional y sus principios laicos garantizan el pluralismo y la tolerancia".

No hay la menor duda, si se mantiene el boicot a la asignatura o se apela a la objeción de conciencia de los padres para que sus hijos no cursen esa asignatura, de que la ley "se hará cumplir", dijo Zapatero. También se exigirá ese cumplimiento a las comunidades autónomas del PP que pretendan no cursarla o sustituirla por otra materia, como ya han amagado.

"Ninguna fe puede oponerse a las leyes, que emanan de la soberanía popular, a través del Parlamento", recordó Zapatero para dar consistencia jurídico-constitucional a sus advertencias. Éstas también fueron para las autonomías. "El Gobierno va a aplicar la asignatura en todo el sistema educativo". Pero antes y durante las advertencias, el presidente del Gobierno se preguntó el porqué de esta actitud de oposición a una materia que "enseña la Constitución y los valores que de ella nacen". Es una tarea de la sociedad, a su juicio, "formar a los ciudadanos en valores de respeto, convivencia, pluralismo y diversidad, como lo hacen los países más avanzados y más democráticos".

Las elecciones están a la vuelta de la esquina, dentro de algo más de siete meses, y Zapatero fue claro al pedir el apoyo a los jóvenes socialistas. Es más, les atribuyó la máxima competencia y responsabilidad: "Tenéis que ganar las elecciones, porque las van a ganar los jóvenes que en este país son mayoritariamente progresistas".

Y en este ambiente de preparación electoral, hicieron peticiones e incursiones el propio Zapatero, el nuevo secretario general de JSE y el secretario general de UGT, Cándido Méndez. El dirigente sindical, que mantiene una excelente relación personal con Zapatero y más que aceptable en el terreno político, proclamó cierto hartazgo por que se hable de las dificultades de los "mileuristas", cuando "España está llena de seiscientos y setecientoseuristas". El joven socialista pidió un salario mínimo para los jóvenes en torno a los 1.000 euros y Zapatero se comprometió a subidas importantes en la próxima legislatura tanto del salario mínimo interprofesional como de las pensiones mínimas.

Pero eso será si Zapatero gana las elecciones. Entonces, comenzará "la segunda etapa de un proyecto mucho más ambicioso en reformas destinadas sólo al bienestar mayoritario". Los jóvenes socialistas han aprobado "abrir el debate" sobre el descenso a 16 años del derecho al voto, la eutanasia y la educación pública entre cero y tres años, entre otros muchos temas. Ya se verá cuántos asume el PSOE.

Pero ayer fue momento de "alegría", según describió su estado de ánimo el propio Zapatero, por observar a tantos jóvenes dedicados "al proyecto" socialista. "El socialismo siempre es joven", aseguró el líder del PSOE, que sugirió a Sergio Gutiérrez que, como él, diera las gracias a los ciudadanos por propiciar que "durante más de un siglo el proyecto socialista siga siendo el más importante para España y para la democracia". Aseguró que no iba a hablar del PP y lo cumplió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2007