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Reportaje:

"Dad el voto a los inmigrantes"

Expertos internacionales apoyan el sufragio de los no comunitarios

"Todos los inmigrantes, incluidos los originarios de países no comunitarios, deberían poder participar plenamente en la vida política local. Sin ningún tipo de restricciones, porque así lo exige la verdadera democracia". Esto es lo que asegura David Moya, 32 años, profesor de Derecho Constitucional. Este joven profesor es uno de los 14 expertos internacionales que desde ayer interviene en las jornadas sobre la participación política local de los extranjeros, que se celebran en la casa Golferichs de Barcelona. El debate ha sido organizado por la Fundación Carles Pi i Sunyer en colaboración con el Instituto de Derecho Público de la Universidad de Barcelona.

"El reconocimiento de voto de los inmigrantes no comunitarios en las elecciones locales es una asignatura que se encuentra pendiente en nuestro país desde hace siete años, coincidiendo con el auge migratorio. El tema se encuentra bloqueado a pesar de la promesa que el pasado año hizo el Congreso de los Diputados de estudiar el problema", insiste el profesor Moya, en una de las pausas del debate.

Bélgica ha sido el último país en reconocer el derecho electoral a todos los extranjeros

En opinión del profesor Moya, la situación debe resolverse de manera urgente ya que de no hacerse la sociedad española podría encontrarse con un problema grave. Pero además asegura que esta situación supone "un sinsentido" desde el punto de vista democrático, ya que "crea una asimetría con otros colectivos extranjeros -los europeos- que sí pueden participar en las elecciones locales". Añade, por último, que dar el voto a los no comunitarios es una manera de defenderse de los discursos y de los partidos xenófobos.

Las reivindicaciones y argumentos planteados por este profesor de la Universidad de Barcelona en favor del voto de los no comunitarios fueron ayer compartidos por la práctica totalidad de expertos sobre inmigraciones venidos de diferentes países europeos. Esta militancia en favor del voto de los inmigrantes no europeos se convierte en un acto de verdadera heroicidad política si se tiene en cuenta la posición de países como Francia, Reino Unido e Italia, que vienen diciendo de manera radical no al voto de este sector de extranjeros.

Bélgica es el último país europeo que ha dado el derecho de voto a los inmigrantes no comunitarios, según se recordó ayer en los debates de la casa Golferichs. Con esta decisión el Gobierno de Bruselas se ha alineado junto con las democracias nórdicas, Noruega, Islandia, Suecia y Dinamarca, que desde hace años han reconocido el derecho de todos los inmigrantes a participar en las elecciones locales.

"En Bélgica hemos tardado más de 30 años en conseguir el voto para todos los inmigrantes extranjeros", asegura Dirk Jacobs, de 36 años, y profesor de Sociología y de Ciencias Políticas de la Universidad Libre de Bruselas. El profesor Jacobs dirige, asimismo, en la Universidad un grupo de estudio sobre los grupos étnicos, el racismo, las migraciones y la exclusión.

"Los sindicatos belgas y las organizaciones de trabajadores extranjeros empezaron a movilizarse en la década de 1970 pidiendo el voto para todos. El camino ha sido largo y complicado. No fue hasta las elecciones de octubre de 2006 cuando pudimos celebrar las primeras elecciones municipales en las que participaron los "no comunitarios", asegura el profesor Jacobs.

La participación de los no comunitarios en las pasadas elecciones municipales belgas ha deparado algunas sorpresas, como por ejemplo la hiperrepresentatividad de la comunidad marroquí en los consejos municipales de Bruselas. El 14% de los concejales de estos consejos son de origen marroquí, lo que supone una desproporción si se tiene en cuenta el peso social de este colectivo, que en ningún caso supera el 8% del censo de la capital belga.

"Estos resultados ponen de manifiesto la actitud de algunos partidos políticos, que trataron de conseguir a cualquier precio el voto de los inmigrantes no comunitarios y desencadenaron una verdadera caza de los candidatos oriundos de Marruecos. El fichaje de estos candidatos se efectuó, en muchos casos de manera poco racional, sin tener encuentra el pensamiento político o la capacidad de los aspirantes a concejales" concluye el profesor Dirk Jacobs.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de julio de 2007