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Entrevista:John Corigliano | CLÁSICA

"Aprendo más escuchando la música que no me gusta"

No hace falta saber mucho de música para emocionarse con el quejido de cuerdas del tema principal de la película El violín rojo de 1997, tocado con este mismo instrumento. Cuando lo compuso, John Corigliano (Nueva York, 1938) tenía en mente el argumento de la película (la historia de un misterioso violín rojo a lo largo de los siglos y a través de varios continentes), pero también a su padre, violinista durante más de dos décadas en la filarmónica de Nueva York, y a quien lo iba a interpretar para el filme, Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo. Todo esto tiene en la cabeza Corigliano cuando se pone a escribir una de sus obras (una ópera, varias sinfonías), con las que ha ganado un Oscar (precisamente, por El violín rojo), varios Grammys, un Premio Pulitzer y Grawemeyer. Ahora, está en Santander, dando clase a los 87 jóvenes artistas de 25 países que participan en el Encuentro Música y Academia que organiza la Fundación Albéniz.

En Europa, sobre todo en algunos países, la música está todavía dentro de una antigua tradición, la modernista

Pregunta. ¿Qué diferencias hay entre la música europea y la estadounidense?

Respuesta. En Europa, sobre todo en algunos países, la música está todavía dentro de una antigua tradición, la modernista. Da la impresión de que tiene que ser de una determinada manera. En EE UU, en los cincuenta, creo que cambiamos. Europa está cambiando ahora mismo.

P. Ópera, sinfonías, bandas sonoras... Y ahora quiere hacer un musical.

R. Sí, es lo próximo que quiero hacer porque me gustaría enfrentarme con los muy diferentes tipos de voz de los cantantes de musicales. Siempre busco cosas nuevas, nuevas preguntas que hacerme.

P. Parece que su trabajo tiene mucho que ver con la experimentación.

R. Siempre trato de hacer algo que no haya hecho nunca antes, siempre. Cada vez que escucho algo, trato de descubrir cómo se hace. Por ejemplo, ahora estoy intentando enseñar cómo hacer con un trombón el aullido del lobo.

Corigliano interrumpe la entrevista. Se levanta de la silla para buscar un reproductor de CD y mostrar su último trabajo, su tercera sinfonía, Circus maximum, que se ha estrenado hace dos semanas en Colorado. Hace un dibujo para explicar cómo distribuyó a los músicos por el auditorio.

P. ¿Qué música le gusta? ¿Qué escucha?

R. Rossini me da la vida. Me encanta la música gospel, porque más que con la composición, tiene que ver con la interpretación. Pero aprendo más con la música que no me gusta, porque te preguntas qué está mal. Piensas: "A lo mejor, si hubiera hecho esto de aquella otra manera, sería interesante". Siempre se lo digo a mis estudiantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de julio de 2007