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Empeora la turista española hospitalizada en Saná

El estado de María Asunción Vitorica, la herida en el atentado del lunes en Yemen que continúa ingresada en el hospital de la capital, Saná, empeora. "Ha tenido una compresión cerebral que le ha provocado una bradicardia (desaceleración del ritmo cardiaco). Es un mal signo, y el pronóstico es francamente malo", aseguró ayer el médico jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital donde está ingresada la herida.

El médico añadió que si sale adelante, Vitorica quedará con secuelas muy graves. Sus dos hermanos, que llegaron el miércoles a la capital yemení acompañados por un neurocirujano español, pudieron visitarla ayer aunque el médico aseguró que era imposible que Vitorica hubiera percibido la llegada de sus familiares. "Está en coma desde el primer momento en que llegó".

La evolución de los otros cinco heridos, que llegaron el miércoles a Madrid, es buena. La vizcaína Estíbaliz del Río fue dada de alta ayer en el hospital Gómez Ulla y sólo dos de los heridos permanecen ingresados, aunque ambos con pronóstico grave, según fuentes del Ministerio de Defensa. Se trata de Esteve Masó, que perdió a su mujer, Marta Borrell, de 54 años, en el mismo atentado, y Júlia Vilaró.

Los médicos del hospital militar permitieron ayer el traslado de Masó, que se recupera de múltiples quemaduras, cortes y contusiones del atentado, a un centro de su ciudad, Girona, donde hoy se celebra el funeral por su esposa. La catalana Júlia Vilaró continúa ingresada con diversas fracturas y numerosos cortes provocados por la metralla en el hospital Vall d'Hebrón de Barcelona, adonde fue trasladada a petición propia el miércoles por la noche.

Los familiares celebraron ayer los funerales por dos de las siete víctimas mortales del atentado: María Isabel Arranz, de 38 años, en Bocos de Duero (Valladolid) y Mikel Essery, de 54, en San Sebastián.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de julio de 2007