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Crítica:

Prácticas autodestructivas

El recorrido que hace un joven huérfano a través de sus obsesiones hasta asomarse al mundo de los excesos que lo conducen a su caída. Kiko Amat ha creado una novela que habla sobre el fracaso o una parodia sobre dichas historias.

El protagonista de esta historia, un joven que responde al extravagante nombre de Pànic, se acuerda de un suceso ocurrido a los ocho años: está en casa con sus padres viendo por televisión una película emblemática del movimiento de los jóvenes airados, La soledad del corredor de fondo de Tony Richardson. Impresionado por la escena resolutiva del filme, aquella en que Tom Courtenay decide pararse cuando está a punto de llegar vencedor a la meta de la prueba atlética de fondo y así perder una carrera que tenía ganada, pregunta a su madre por el sentido de la escena. Ésta es su respuesta: "A veces, cuando pierdes, en realidad ganas". Actualmente, este hijo es un rebelde como aquéllos de los años cincuenta del siglo pasado, pero no está muy convencido de la verdad de aquella afirmación. El niño perdió a sus padres en accidente y es educado por una tía abuela, estrafalario personaje, curiosa mezcla de barbarie y sensatez.

COSAS QUE HACEN BUM

Kiko Amat

Anagrama. Barcelona, 2007

300 páginas. 18 euros

Kiko Amat (Sant Boi, cerca de Barcelona, 1971) sitúa el centro neurálgico de su novela en el barrio de Gracia con sus ocupas y sus bandas juveniles antisistema y cuenta la evolución de un adolescente solitario y jactancioso, que encuentra un madero al que agarrarse al conocer a un enigmático grupo de dandis anarquistas que tienen un proyecto secreto que no le cuentan pero al que, sin embargo, le proponen que se incorpore. Se enamora después de Rebeca, que pertenece a una familia muy rica de la ciudad, reeditándose así en la época del posmodernismo, las anfetaminas y el sexo libre la relación que mantuvieron el Pijoaparte y Teresa en la celebrada novela de Juan Marsé. La novela se lee con facilidad, y, a veces, a carcajada limpia, aunque no tanto como el autor pretende. Es una narración costumbrista con numerosas escenas que giran en torno al sexo, las drogas y el alcohol y cuyas referencias culturales fundamentales son las de la generación del autor sobre todo en lo referido a grupos de música pop, videoclips y cómic. Es a este grupo generacional a quienes principalmente va dirigida con su intrascendente tono de comedia y sus frases humorísticas planas y sin complejidades. Sin embargo, a partir de un determinado momento, acreditando al autor como alguien con posibilidades, la narración gana en hondura y todos los lectores podemos sentirnos más implicados. Entre escenas fantasmagóricas y carnavalescas, el desconcertado protagonista cuyo deterioro mental es manifiesto va de cabeza al abismo a pesar de las advertencias que algunos le hacen llegar, incluido el autor como un personaje más. La novela pasa a ser la historia de un fracaso o una parodia de las historias de fracaso. Como el personaje interpretado por James Cagney en Al rojo vivo de Raoul Walsh, Pànic en medio de una escena de humo, sangre y fuego cree hallarse en la cima. Pero no hay en ella ninguna grandeza y él mismo sabe que a partir de entonces todo va a ser un rápido descenso. Ahora, puede contestar a las palabras oídas de su madre tantos años atrás: "Cuando pierdes, pierdes. A joderse".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de junio de 2007

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