Corrupción urbanística

El silencio es grande en Alhaurín

El alcalde, Juan Martín Serón, controla los resortes del poder para acallar cualquier oposición

La epidemia que, transcurridos treinta años de democracia, hace que la gente no quiera expresar públicamente sus opiniones políticas se ha extendido con virulencia en Alhaurín el Grande (Málaga). Tras la detención el martes de 19 pequeños empresarios de la construcción en relación con la Operación Troya, la misma por la que fueron arrestados en enero el alcalde, Juan Martín Serón, y el concejal de Urbanismo, Gregorio Guerra, ambos del PP, el silencio se ha adueñado de los habitantes de la villa. Hasta los políticos parecen haber sucumbido al brote de mutismo, excepción hecha del regidor, cuyos excesos verbales están a medio camino entre lo legendario y lo proverbial.

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"Casi todos los vecinos tienen pequeñas parcelas agrícolas en las que quieren edificar"
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"Los periodistas, como las avispas". Un joven alhaurino evita el contacto con los reporteros antes de que estos tengan ocasión de abrir la boca. ¿A qué obedece esta plaga de silencio que ha convertido una ciudad de 20.070 habitantes en una suerte de cartuja con comercios?. "Aquí hay mucho miedo", sentencia un empresario de la construcción bajo promesa de anonimato. "El alcalde controla todos los resortes para evitar que nadie se le desmande: incrementa la plantilla municipal, lo que hace que la gente piense que si no le vota no va a trabajar, subvenciona a las hermandades con las arcas municipales, y en el caso de la construcción, ha dejado trabajar a los que él ha querido, y mucha gente ha ganado mucho dinero aun pasando por el aro", asegura el promotor, que afirma haber tenido que "dejar de trabajar en el pueblo" por la "persecución".

Un concejal de la oposición define a Martín Serón como "una persona de apariencia suave y educada y muy trabajador, pero a la que no se puede llevar la contraria, porque puede llegar a perder los papeles". Desde su despacho con amplias vistas sobre el valle del Guadalhorce, el regidor domina "todos los temas" municipales. "Se sabe cuándo el alcalde está en su despacho por la actitud de los funcionarios hacia nosotros", asegura el edil, que pide permanecer oculto.

Uno de los pilares en los que se apoya la economía local -y el poder de Martín Serón- es el urbanismo. "La construcción ha sustituido casi por completo a la agricultura y casi todos los vecinos tienen por herencia parcelas, generalmente pequeñas, en las que pretenden hacer edificios", afirma un simpatizante de IU coetáneo de Martín Serón. "Me niego a creer que se haya quedado dinero para él", asegura. A su lado, un contertulio cercano al PSOE y jubilado afirma: "A mí también me costó creerlo, pero 19 detenidos ya es para replanteárselo. Si la han hecho que la pague". "¿Cómo se llaman ustedes?": "preferimos no decirlo".

Una simpatizante anónima del alcalde, que obtuvo el 55% de los votos el pasado 27 de mayo, asegura que el secreto de su éxito está en "haber hecho muchas cosas por el pueblo, como arreglar el centro, construir una piscina municipal de las mejores de Andalucía". A estos logros de gestión la simpatizante añade "la coyuntura favorable en el urbanismo, que ha permitido a mucha gente ganar dinero con el boom inmobiliario". Alrededor de 200 empresas relacionadas con todos los ámbitos de la construcción tienen su sede social en Alhaurín el Grande.

Los empresarios locales son otro de los resortes que maneja bien el alcalde. El presidente de la Asociación de Empresarios de Alhaurín, Antonio Rueda, fue interventor del PP en los pasados comicios. El pasado martes desde la asociación, con cerca de 250 afiliados, se impulsó la iniciativa de varios miembros que decidieron cerrar sus comercios en protesta por las detenciones de los pequeños promotores. Varios comerciantes aseguraron sentirse "coaccionados" para echar el cierre a sus establecimientos tras las llamadas de los impulsores del paro. "No ha habido presiones de ningún tipo. Pararon quienes quisieron", desmiente Rueda. El paro fue general en las calles del centro histórico pero casi irrelevante en los comercios más alejados de la calle Cruz.

Quienes si se han dejado oír desde el pasado martes han sido los familiares y amigos de los empresarios detenidos y puestos en libertad, diez de ellos bajo fianza de entre 20.000 y 50.000 euros. La tensión que han padecido les ha llevado a actitudes hostiles con los medios de comunicación, que han sido atajadas por Martín Serón, un hombre con fama de "alcalde-alcalde". Además de la preocupación por la situación de los detenidos, en el ambiente se palpaba la inquietud ante la previsible llegada de las vacas flacas asociada al fin del boom inmobiliario del último lustro. "Aunque en el valle la actividad sigue, la perspectiva comienza a ser de crisis", admite Antonio Rueda.

El único ámbito de Alhaurín en el que el silencio -silencio de la oposición, se entiende- desaparece es en Internet. El semianonimato de los foros del ciberespacio permite a un tal Jamacuco opinar: "Seamos serios, estamos ante un caso grave de presunta corrupción de cargos públicos que está ridiculizando a todos los alhaurinos, y dando una imagen pésima del pueblo. Es algo muy serio con una investigación de unidades de policía especializadas en crimen organizado. Esto no es un huevo que lo echan a freír cuatro dirigentes locales de un partido compinchados por un constructor despechado".

Sobre la firma

Fernando J. Pérez

Es redactor y editor en la sección de España, con especialización en tribunales. Desde 2006 trabaja en EL PAÍS, primero en la delegación de Málaga y, desde 2013, en la redacción central. Es licenciado en Traducción y en Comunicación Audiovisual, y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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