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Elecciones legislativas en Francia

El avance socialista empaña la victoria del partido de Sarkozy en las legislativas

La UMP y sus aliados logran 345 escaños y los socialistas 207, según los resultados oficiales

Los electores franceses rectificaron ayer sustancialmente el paisaje casi monocolor que se había dibujado en la primera vuelta de las elecciones legislativas: privaron a la derecha gubernamental de una victoria aplastante y aumentaron de forma sorprendente la fuerza de la oposición de izquierdas. La derrota, en su feudo de Burdeos, del viceprimer ministro Alain Juppé, que hoy dejará el Gobierno conforme había establecido el primer ministro, François Fillon, es emblemática. El presidente, Nicolas Sarkozy, dispondrá de una holgada mayoría en la Asamblea Nacional, pero muy por debajo de las previsiones.

Según los resultados oficiales anunciados anoche por el Ministerio del Interior, la Unión por un Movimiento Popular (UMP) y sus aliados habrían obtenido 345 escaños; el Partido Socialista y sus aliados, 207; el Partido Comunista, 15; el Movimiento Demócrata (MoDem) de François Bayrou, tres, y Los Verdes, cuatro. El tsunami azul -el color de la UMP- no ha tenido lugar como se anunciaba hace una semana, cuando el partido conservador y sus aliados consiguieron de una tacada 109 diputados por sólo uno de la izquierda.

Dos han sido las causas por las que los franceses han cambiado los pronósticos: por un lado, el mensaje sobre el peligro de una excesiva concentración de poder ha calado. Por otro, el anuncio del Gobierno de que se disponía a aumentar en cinco puntos el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), ha acabado convirtiéndose en la mejor arma de los candidatos de la izquierda para movilizar a sus electores frente a los "regalos fiscales" de la derecha a los más ricos.

Una movilización, sin embargo, un tanto atípica que parece haber funcionado en doble sentido; los electores de izquierdas que han acudido a las urnas son tantos como los conservadores que se han quedado en casa. La cifra de participación es casi idéntica a la de la primera vuelta: algo más del 60%.

Entre los miembros del Gobierno, el semblante no era todo lo feliz que la victoria parecía augurar. La caída de Juppé causó bastante desconcierto. "No ha habido una movilización del electorado de izquierdas, sino una desmovilización del electorado de derechas", señalaba el ministro de Defensa, Herve Morin, uno de los centristas que abandonaron a Bayrou para integrarse bajo el paraguas de la mayoría presidencial.

Fillon se mostró sobrio y dispuesto a la acción. Recordó que los electores habían dado a su partido una victoria "clara y coherente" que permitirá poner en marcha el proyecto de Sarkozy. "No vamos a perder el tiempo", añadió, "vamos a experimentar ideas nuevas" y acabar con "las costumbres, los hábitos y el derrotismo que ahogan a la República". Fillon tendió la mano a la oposición y aseguró que se reforzarán sus poderes en la Asamblea. Anunció que en julio la Cámara legislará sobre el poder adquisitivo, la reforma universitaria, los servicios mínimos en el transporte y el control de los flujos migratorios. Hay que acabar, dijo, "con dos décadas de falta de valor".

Al margen de los dos grandes partidos, la nueva cámara contará con tres diputados del MoDem, entre los que se encuentra su líder, Bayrou, que ayer insistió en lo "injusto" del modelo electoral mayoritario, que ha impedido a su formación obtener más escaños.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de junio de 2007