Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Los pactos electorales tras el 27-M

Los pactos de centro-izquierda minimizan el poder municipal del PP en Baleares

La socialista Aina Calvo es la nueva alcaldesa de Palma de Mallorca gracias al apoyo de UM

El PP, primer partido político de Baleares, empezó ayer a comprobar cÓmo se minimizará el poder hasta ahora hegemónico que tenía en las islas. El preacuerdo político cerrado por el PSOE con Unió Mallorquina (UM) y el Bloc del PSM-IU-Verds Esquerra para formar una nueva mayoría en las instituciones autonómicas de Baleares se ha evidenciado sin brechas en la elección de los alcaldes. Funcionó así el nuevo pacto progresista multipartito -y de exclusión del PP- que domina una buena parte de la geografía del archipiélago y que regirá la estructura del poder balear.

Aina Calvo es la nueva edil socialista de Palma de Mallorca gracias a la alianza de centro-izquierda que se ha formado frente a la anterior alcaldesa, conservadora, Catalina Cirer, a quien le faltó un concejal para retener la capital balear que el PP ostentó desde 1991. El edil de UM, Miquel Nadal, decisivo para el vuelco electoral en Palma, ambicionó el cargo, pero apoyó por disciplina al PSOE, que gobernará "sin sectarismos" y "con sentido común" junto al Bloc.

Los socialistas mantienen con la izquierda el Ayuntamiento de Mahón (Menorca), donde es alcalde Arturo Bagur, y la capital de Ibiza, en la que se estrena la edil Lurdes Costa, gracias a los votos logrados por PSOE-Eivissa pel Canvi. Sant Josep es la segunda alcaldía ibicenca más importante en manos del PSOE. Formentera tiene Ayuntamiento progresista. Las izquierdas y los nacionalistas dominan la mitad de los gobiernos locales de Baleares.

Pérdidas simbólicas

En los pueblos de Mallorca, UM y sus socios progresistas se han beneficiado de apoyos mutuos, a veces con alternancia en las alcaldías. Las turísticas Pollença, Muro, Alcúdia, Artà siguen en manos de UM y PSOE y sus afines, que han desalojado a la derecha del PP en Andratx, Sa Pobla, Son Servera, Sóller, Capdepera, Ses Salines, Campos, Valldemossa y Sencelles.

El PSOE entrega al PP, la lista más votada, Alaró y Binissalem, dos pérdidas simbólicas en feudos de tradición obrera. Los socialistas presiden Lloseta, Puigpunyent y Algaida, la ciudad de su líder Francesc Antich en la que el presidente del PP Jaume Matas hizo competir a una consejera de su Gobierno contra un joven candidato socialista.

El PP, con el 46% de los votos, se quedó al borde de la mayoría absoluta en la mayor parte de las instituciones de las islas, y se hace fuerte en el control de ciudades de peso y extensas. Los principales enclaves conservadores están en Calvià, Inca, Manacor, Llucmajor, Ciutadella, Sant Antoni y Santa Eulàlia. UM ha duplicado con la izquierda su peso municipal y ha ayudado al Partido Popular en un municipio, Sineu, donde los candidatos de ambas formaciones son primos hermanos.

Oferta de última hora

El futuro del aún presidente Jaume Matas, del PP, no depende de él sino de la líder de Unió Mallorquina, Maria Antònia Munar. Matas está la espera, mañana, de la respuesta de Munar a su oferta de última hora para que le deje seguir en el Gobierno balear.

Las votaciones municipales de ayer y el refrendo por UM, en tres órganos internos distintos, del pacto hacia la izquierda, da un mínimo margen de esperanza a las huestes del todavía presidente balear Jaume Matas. Altos cargos del Ejecutivo balear reconocen que su derrota es inevitable. Uno de ellos ha buscado ya un trabajo profesional en el sector turismo.

"El pacto con la izquierda está decidido y bendecido", reiteró ayer una fuente del grupo mallorquinista. El probable presidente socialista balear, Francesc Antich, observó, por su parte, que "en el PSOE tenemos el proyecto de futuro muy avanzado y somos muy optimistas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de junio de 2007