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La falta de carroña impide sobrevivir a una decena de oseznos

Entre ocho y diez oseznos han fallecido en los últimos dos años en la Cordillera Cantábrica, con lo que se rompe la tendencia al alza de esta especie amenazada. El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) asegura que esta inusual mortalidad se debe a la falta de carroña en el monte, ya que desde 2002 está prohibido dejar cadáveres de animales en el campo para evitar la enfermedad de las vacas locas.

Hasta ahora, los científicos sabían que la falta de carroña había llevado a algunos buitres a atacar ganado vivo, pero el estudio de Fapas agrava la situación. La asociación asegura que estas muertes "anulan los buenos resultados de una política de conservación en la que participan no sólo las administraciones, también muchos colectivos conservacionistas y entidades cinegéticas".

El estudio de Fapas señala que "desde hace cinco años, los osos pardos asturianos deben prescindir anualmente en su dieta de 4.206 cadáveres de reses domésticas, lo que equivale a 210.300 kilos anuales de carne que dejan de ser susceptibles de convertirse en recurso alimenticio", lo que compromete su supervivencia. El Gobierno aprobó hace 15 días un real decreto para que los cadáveres de reses muertas puedan dejarse en el campo en estos casos en los que la biodiversidad se ve amenazada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de junio de 2007