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MIRADOR

China y el calentamiento

Cualquier plan de lucha contra el calentamiento global que no incorpore a EE UU y China, los dos mayores contaminadores del mundo, carecerá del efecto suficiente. Por eso es, en principio, positivo que Washington y Pekín reconozcan la necesidad de reducir los gases que provocan el efecto invernadero, a comenzar por el dióxido de carbono. Dos días antes de la cumbre del G-8 en Alemania, a la que asistirá el presidente chino, Hu Jintao, Pekín ha hecho público su primer plan contra el cambio climático. Dista aún mucho de lo deseable y necesario para llegar a un acuerdo que reemplace el Protocolo de Kioto que regula estas emisiones y que expira en 2012, del que EE UU y China, junto a India, rechazaron en su día ser parte.

Los europeos quieren un compromiso para reducir un 20% de estas emisiones para 2020 y un 50% para 2050. China se limita a reducir el consumo energético contaminante en un 20% para 2010, y desarrollar a cambio las energías renovables y la nuclear. Sería importante, dado que va a sobrepasar este año a EE UU como el mayor contaminante mundial, un mayor compromiso por parte de China. Sin embargo, no resultaría creíble, en razón de su retraso en emisiones de CO2 por habitante, sus reservas de carbón, y, sobre todo, que la prioridad de China sigue siendo el desarrollo y el crecimiento económico.

La Comisión de Desarrollo y Reforma que ha producido el plan ha responsabilizado a las naciones industrializadas del desaguisado ambiental en el siglo pasado y tiene razón al considerar que China, como otros países, necesita "urgentemente" la transferencia de tecnología. La lucha contra el calentamiento global no se debe convertir en un negocio del Norte en el Sur, pues así fracasará, en detrimento de todos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de junio de 2007