Miguel Sebastián tira la toalla tras el descalabro electoral en Madrid y ante la hostilidad de su lista

Sólo cuatro días después de asumir su inapelable derrota en las elecciones a la alcaldía de la capital y anunciar que seguiría "trabajando por Madrid y por la gente de Madrid", el candidato del PSOE Miguel Sebastián tiró ayer la toalla, presentó su renuncia y se despidió con un "hasta siempre" de Madrid y, al menos de momento, de la política. Lo hizo consciente de que no sólo no había convencido a la mayoría de los madrileños, sino que en su propio grupo municipal se estaban afilando los cuchillos y se pedía su dimisión antes incluso de tomar posesión del escaño.

Zapatero fracasa por segunda vez en su apuesta personal para la capital, tras la derrota de Trinidad Jiménez en 2003
La dirección federal del partido había advertido a Sebastián de que muchos de sus compañeros pedían su dimisión
El candidato del PSOE renuncia a tomar posesión del acta de concejal, y el grupo deberá elegir ahora a un nuevo portavoz

"Todo ha sido una cadena de desastres y todos somos un poco culpables", señaló un miembro de la dirección federal, consternado por el grado de animadversión que Sebastián ha provocado en el PSOE madrileño. Un episodio sí ha terminado, el que se abrió cuando Miguel Sebastián fue designado personalmente hace apenas seis meses por su amigo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

El líder del PSOE, a pesar de emplear tiempo y energía en tratar de convencer a un político de peso para disputar la alcaldía a Alberto Ruiz-Gallardón, no lo consiguió, y los ciudadanos siguieron en tiempo real los rechazos sucesivos de distintos dirigentes. Finalmente Sebastián dio un paso al frente, pero se rodeó de un reducido grupo de colaboradores sin tener en cuenta al grupo municipal socialista. Los resultados de Madrid, donde el PP ha obtenido 390.000 votos más que el PSOE (sólo en la capital), han sido decisivos para que los populares se declararan vencedores de las elecciones del domingo.

"Una profunda renovación"

Sebastián compareció en rueda de prensa a primera hora de la mañana, flanqueado por tres de los siete incondicionales que tenía en su candidatura. Comenzó diciendo que el resultado de los comicios había sido "claro" y que su "visión de la política" le obligaba a "asumir responsabilidades". Y añadió: "Es cierto que mi compromiso era mantenerme al servicio de los madrileños, pero quiero contribuir a que la recuperación comience pronto".

"También soy consciente de lo que piensan muchos militantes, que esperan y desean una profunda, profunda renovación del partido. Yo no quiero ser un obstáculo para esa renovación", prosiguió. Luego dijo que el próximo lunes pedirá el reingreso en la Universidad Complutense de Madrid -es profesor titular en la Facultad de Economía- y que se va "sin resentimientos".

El PSOE tendrá que decidir ahora en manos de quién deja la dirección de su grupo municipal en el principal Ayuntamiento de España. La capital lleva 18 años gobernada por el PP, que va encadenando mayorías absolutas mientras los socialistas prueban elección tras elección con distintos candidatos, siempre sin éxito. Los dos últimos fracasos fueron apuestas personales de Rodríguez Zapatero: en 2003 designó a Trinidad Jiménez y esta vez lo ha intentado con Miguel Sebastián. Ella permaneció tres años como portavoz en la oposición y luego se marchó a ocupar la Secretaría de Estado para Latinoamérica. Él no ha llegado a pisar el salón de plenos del Ayuntamiento.

La dirección federal del PSOE no ha obligado a Sebastián a irse, según aseguran altos responsables del partido, pero sí le ha advertido de lo que le esperaba si se quedaba como concejal en el Ayuntamiento: un grupo municipal en su mayoría hostil y con una escasísima disposición a trabajar con él y para él o a reconocerle como jefe político.

Además, de la animadversión de su grupo está la relación rota con el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón (PP). Él y Sebastián prácticamente no se hablan desde que el candidato socialista, durante la campaña, preguntara en un debate en televisión por una supuesta "relación" de Ruiz-Gallardón con Montserrat Corulla, una imputada en el caso Malaya de Marbella. Previamente, el PP se había hecho eco de las acusaciones que vinculaban a Sebastián con una presunta conspiración contra el BBVA desde la oficina económica del Gobierno, que él dirigió antes de ser candidato.

Sebastián cenó el miércoles con Rodríguez Zapatero. Antes se había reunido con el secretario general del PSOE madrileño, Rafael Simancas -también derrotado como candidato en las autonómicas-, y con el número dos del PSOE federal, José Blanco, según fuentes del partido. Los tres acordaron los términos de un comunicado con el que Sebastián presentaría su renuncia al día siguiente, y que iba a ser enviado a los medios de comunicación.

Pero a última hora él decidió comparecer públicamente, y así lo hizo, aunque no admitió preguntas de los periodistas. Habló tres minutos y 21 segundos y se fue. Una portavoz de su equipo explicó que se marcha a descansar unos días y que, a la vuelta, "ya se verá si habla", informa Álvaro Corcuera. "Dejemos lo único que le queda a Miguel, la libertad para elegir", reclamó.

Guerra: "¿De qué dimite? ¿Qué era?"

El presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que decidió personalmente el nombre de Miguel Sebastián para competir por la alcaldía de Madrid, no quiso ayer comentar su renuncia, amparándose en que eso es una "cuestión interna" del PSOE. Sí hablaron otros.

"¿De qué ha dimitido? ¿Qué era?", contestó el ex vicepresidente y diputado socialista, Alfonso Guerra, cuando un periodista le preguntó por la "dimisión" del "candidato" Sebastián. "Pero de candidato no habrá dimitido, ¿no?", insistió Guerra. Otro socialista, el ex presidente de Madrid y diputado Joaquín Leguina, señaló directamente a Rodríguez Zapatero: "¿Por qué dos veces seguidas ha ofrecido la alcaldía de Madrid a dos amigos suyos? ¿Cómo que no tiene responsabilidad en lo ocurrido?", inquirió. Leguina admitió que "la causa de la debacle no es una sola" y añadió que en el PSOE "lo del mérito y la capacidad se ha abolido, sobre todo tras la llegada de Zapatero".

El ex alcalde de Madrid Juan Barranco sí piensa que a Sebastián "hay que agradecerle su sentido de la responsabilidad" por haber renunciado, si bien estimó que la recuperación del PSOE en la capital pasa por que sus cargos públicos "estén el tiempo que haga falta" cuando son elegidos. La casi nula relación entre el grupo municipal socialista y Sebastián quedó patente en las palabras del concejal Pedro Zerolo: "Nos hemos enterado de su renuncia por la radio".

El secretario de Política Municipal del PSOE, Álvaro Cuesta, se mostró seguro de que Sebastián "tiene futuro dentro de la política", y recordó que la debacle no sólo ha sido en la capital, sino en toda la Comunidad de Madrid. Por último, Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, dejó ayer el rencor a un lado: "Mis mejores deseos al señor Sebastián, en su vida profesional y en la personal".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 31 de mayo de 2007.

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