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El edificio Miramar de Montjuïc renace como hotel de lujo

AC Hotels inaugura el establecimiento, rehabilitado por el arquitecto Óscar Tusquets

Restaurante durante la Exposición Universal de 1929, sede de los estudios de TVE en Barcelona entre 1959 y 1983 y ahora hotel de lujo. El edificio Miramar de la montaña de Montjuïc de Barcelona ha resucitado de nuevo convertido en un hotel de cinco estrellas gran lujo de AC Hotels. La cadena hotelera celebró ayer oficialmente la apertura con corte de cinta a mediodía y una fiesta vespertina, aunque el establecimiento -de 75 habitaciones todas con terraza-, lleva un mes abierto al público.

El proyecto arquitectónico, que ha mantenido la fachada del edificio original y ha supuesto levantar un cuerpo escalonado que busca quedar en segundo plano y cuyo interior es espectacular, lo firma Óscar Tusquets.

La apertura del hotel llega tras más de dos décadas de polémica sobre el uso del emblemático edificio. En 2001 el grupo municipal del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona se quedó solo en la aprobación de la adjudicación de la concesión del espacio por 50 años. El embrollo estaba en las condiciones del concurso. El uso privado del edificio, su altura y la acusación por parte de entidades vecinales de usurpación de un pedazo de los jardines Forestier y de un antiguo camino, desmentida por el Ayuntamiento, son otras controversias que siguen vivas.

Ayer, con todo, era día de celebración. La recuperación de Miramar ha supuesto una inversión de 45 millones de euros, aportados por el fondo de capital riesgo norteamericano Apollo, explicó ayer el presidente del Grupo AC Hotels, Antonio Catalán. El empresario se mostró especialmente orgulloso de la apertura de un hotel de lujo en Barcelona. "Completa el circuito de establecimientos de esta categoría que tenemos", celebró, y advirtió de que el Miramar aspira a ser "el hotel con más encanto de Barcelona".

Ubicación excepcional

La excepcional ubicación y las espectaculares vistas sobre el puerto y Barcelona -algunas habitaciones tienen la bañera justo en la ventana-, además de todos los servicios y detalles propios de su categoría, son las bazas que jugará el hotel Miramar en el mercado de los hoteles de lujo. En el poco tiempo que lleva abierto está funcionando "muy bien", aseguró Catalán. La ocupación media es del 70%, dijo el empresario, y el 90% de los clientes son extranjeros.

Sobre el proyecto arquitectónico, Tusquets explicó que la ampliación ha pretendido lograr "que la parte nueva sea un trozo más del bosque de Montjuïc". De ahí el tono "verde militar, de camuflaje", de la sombreada fachada, cuyo objetivo es además "no ridiculizar" el frontis original. Convencido de que el edificio de 1929 "tiene un interés relativo", el arquitecto recordó que su conservación obedece a "una imposición, a una razón más romántica que otra cosa".

En cambio, Tusquets mostraba orgulloso el hall del hotel y la preciosa escalera de piedra caliza blanca que atraviesa las cuatro plantas: "Es básico que los hoteles tengan corazón, que la gente sepa dónde está cuando sale de su habitación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de junio de 2007