Exteriores acerca posiciones con Estados Unidos respecto a Cuba

Trinidad Jiménez explica la visita de Moratinos a La Habana

La secretaria de Estado para América Latina, Trinidad Jiménez, concluyó el jueves una visita de dos días a Washington en la que ha intentado allanar el camino del próximo viaje a Madrid de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, y acortar algunas de las diferencias entre los dos países sobre uno de los temas más controvertidos de sus relaciones bilaterales, Cuba.

Jiménez intentó ofrecer garantías a sus interlocutores de que la política española respecto a Cuba no es contradictoria con la de Estados Unidos, que España está tan interesada como este país en una transición a la democracia en la isla y que el Gobierno español no tiene intención de abandonar a los disidentes cubanos, una de las mayores preocupaciones en Washington.

En este sentido, la secretaria de Estado española explicó a su homólogo norteamericano, el subsecretario de Estado para América Latina, Thomas Shannon, que el viaje del ministro Miguel Ángel Moratinos a Cuba, en abril pasado, no supone que el Gobierno español haya decidido marginar a la disidencia. El propio Shannon manifestó en aquel momento su malestar por el hecho de que Moratinos no hubiera incluido en su agenda ningún contacto con opositores al régimen de Fidel Castro.

"Los contactos con la disidencia tienen su propio calendario y los seguirá habiendo en el futuro", aseguró Jiménez después de su conversación con Shannon. Jiménez añadió que estaba confiada en que sus entrevistas en Washington hayan servido para "deshacer algunos malos entendidos" que se habían producido sobre esa visita de Moratinos, duramente criticada también por la oposición cubana en Miami.

Además de con Shannon, Trinidad Jiménez se entrevistó también en Washington con el senador de origen cubano Mel Martínez y con el responsable de la sección europea en el Departamento de Estado, Dan Fried.

El Gobierno español está muy interesado en el éxito de la visita de Rice el próximo 1 de junio, la primera de un secretario de Estado norteamericano desde que José Luis Rodríguez Zapatero preside el Gobierno. Para ello, uno de los principales objetivos es el de "descubanizar" en lo posible la visita. Teniendo en cuanta la sensibilidad que la situación cubana tiene entre las opiniones públicas, tanto española como norteamericana, ese asunto puede llegar a oscurecer el resto de la agenda de Rice en Madrid. Más aún si el Gobierno español no consigue menguar el impacto negativo en Estados Unidos del viaje de Moratinos.

Esta era precisamente la misión de Jiménez, quien, aunque no descarta que la situación de Cuba surja en las conversaciones con Rice, cree que, al menos, el Gobierno norteamericano conoce ahora de primera mano las razones y los resultados de la visita de Moratinos a La Habana.

Jiménez consideró que España y EE UU pueden actuar "de forma paralela" para ayudar a una transición pacífica en Cuba, puesto que ambos países coinciden en la voluntad de democracia para la isla y en el principio de que "la decisión última sobre su futuro debe de estar en manos de los cubanos".

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