Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Gobierno de Líbano advierte que "arrancará de raíz" la amenaza terrorista

El Ejército inicia los ataques tras reforzar sus posiciones en torno al campo de Naher el Bared

El Ejército libanés lanzó anoche un duro ataque contra la milicia suní Fatah al Islam, atrincherada en el campo de refugiados palestino de Naher el Bared, al norte de Trípoli. El intenso fuego de ametralladoras y artillería, que comenzó a última hora de la tarde, hace temer lo peor para los 15.000 civiles -la mitad de la población- que siguen en el asentamiento tras la tregua de 36 horas que comenzó el martes. El Gobierno libanés ha dejado claro que "acabará con la amenaza terrorista sin dudarlo".

Las autoridades de Beirut han dado un duro ultimátum a Fatah al Islam: si no se rinde y entrega el control del campo, el Ejército acabará con ellos. "No nos rendiremos ante el terrorismo. Vamos a arrancarlo de raíz y terminar con él", afirmó el primer ministro, Fuad Siniora.

Las unidades regulares y las fuerzas especiales del Ejército libanés entrenadas en EE UU habían estado reforzando durante la tarde de ayer su presencia en las cuatro entradas del campo sitiado. Barreras metálicas, alambres de espino y más hombres y tanquetas para sellar una zona a la que ya no accedía nadie y de la que muy poca gente podía salir. "Ni hemos podido entrar a llevar alimentos ni medicinas, nada", explicó a mediodía la portavoz de Cruz Roja, Virginia de la Guardia, a las puertas de campo.

Los milicianos vinculados a Al Qaeda han afirmado que no están dispuestos a rendirse y los militares están preparados para atacar el asentamiento, por lo que muchos temen que el conflicto, que desde el domingo se ha cobrado la vida de al menos medio centenar de soldados y milicianos y una cifra equivalente de civiles, acabe en una matanza. Los combates iniciados ayer tarde continuaron durante la noche de forma espóradica.

Todo apunta a que el Ejército libanés no se detendrá hasta acabar con los casi 200 terroristas que controlan el campo, mayoritariamente extranjeros (yemeníes, sirios, jordanos, sudaneses) con experiencia en Afganistán e Irak. Se calcula que sólo una veintena son palestinos, entre ellos el jefe, Shaker al Absi. Todos han declarado que resistirán hasta la muerte.

Al parecer, unos pocos terroristas intentaron dejar el campo en una pequeña embarcación durante la mañana, pero la Marina libanesa los interceptó y hundió la nave, matando a sus ocupantes. Esta información fue confirmada por fuentes militares, pero los portavoces de la Organización para la Liberacion de Palestina (OLP) dudan de su veracidad.

Siniora aprovechó el séptimo aniversario de la retirada de Israel para enviar un duro mensaje a los terroristas, pero también para tratar de reconciliarse con los palestinos. "Durante los últimos días he oído que el Gobierno libanés, que el Ejército libanés, están atacando al pueblo palestino. Nada de eso; la verdad es que los palestinos están siendo utilizados por un grupo terrorista que se aprovecha del sufrimiento del pueblo palestino".

"Somos hermanos, hemos estado junto a ustedes en las malas antes que en las buenas", añadió el primer ministro. Fue un intento por atajar cualquier rebelión que pudiera producirse en la decena de campos de refugiados palestinos en territorio libanés, ante la amenaza que pende sobre los civiles en Naher el Bared.

Siniora intenta que las cosas no se le vayan de las manos más de lo que ya se le han ido. Debilitado tras la popularidad que el movimiento integrista chií Hezbolá ganó tras la guerra contra Israel en el verano de 2006, ahora se enfrenta a un grupo extremista suní vinculado a la más peligrosa red terrorista del mundo: Al Qaeda. Aparte de los combates en el campo de Naher al Bared, en Beirut se han producido tres atentados con bomba en cuatro días. El último dejó 16 heridos en zona drusa de Aley, un sitio turístico en las montañas cercanas a la capital libanesa.

Fatah al Islam niega la autoría de los ataques, pero en Líbano nadie es capaz de descartar que no estén vinculados a la creación de un tribunal internacional para juzgar el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, en febrero de 2005. El Gobierno libanés cree que el régimen sirio estuvo detrás de ese asesinato y también sospecha que apoya a Fatah al Islam y que se trata de intentos del presidente sirio, Bachar el Asad, de desestabilizar el país. "Los atentados no nos dan miedo, como tampoco los asesinatos nos han dado miedo", declaró Siniora, refiriéndose a los tres políticos y el periodista muertos en atentados desde el asesinato del ex primer ministro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de mayo de 2007