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Reportaje:

El vertiginoso año de Astroc

La inmobiliaria celebra su primer cumpleaños bursátil tras una escalada y un desplome que le han costado a Bañuelos el control

"El mercado es soberano". Hace dos meses, cuando Enrique Bañuelos todavía era propietario mayoritario de Astroc, reflexionaba sobre la impresionante evolución de la cotización de su peculiar empresa inmobiliaria. "Algo tendrá el agua cuando la bendicen", añadía.

Astroc se estrenó en Bolsa hace un año. Bañuelos puso a la venta la cuarta parte de su "gestora de suelo" a un precio de 6,4 euros por acción. La oferta pública estaba restringida a participaciones de un mínimo de 50.000 euros.

Ayer, Astroc cotizaba a 15,6 euros, una revalorización superior al 140% en un año. Pero nada comparable con los 72,5 euros que llegaron a pagarse por las acciones de la inmobiliaria a finales de febrero, una cotización que convirtió a Bañuelos en uno de los hombres más ricos del mundo.

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La espectacular evolución de Astroc durante sus primeros nueve meses en Bolsa vino avalada por la incorporación de grandes accionistas. Caixa Galicia y Carmen Godia, vicepresidenta de Abertis, se vincularon a Astroc a primera hora.

Felix Abánades, presidente del Grupo Rayet, tomó una participación en Astroc cuando Bañuelos compró el 60% de Rayet Inmobiliaria, el pasado diciembre.

La familia Nozaleda, propietaria de Nozar, se vinculó a la sociedad el pasado diciembre. Poco después entraba Amancio Ortega, propietario de Inditex.

"El hecho y vocación de tener socios institucionales permite ejecutar las cosas de una manera formal y material muy correcta", celebraba entonces Bañuelos. "Tienes la tranquilidad de que los socios con los cuales compartes proyectos tienen una conciencia sobre su reputación muy alta. Eso para nosotros es básico".

El afán de transparencia y el escrúpulo por la reputación eran claves para el joven promotor valenciano. Bañuelos diseñaba su salida a Bolsa cuando Francisco Hernando, Paco el Pocero, saltaba a las páginas de los periódicos como modelo de la voracidad urbanística. Pero la incorporación de nombres sonoros ha pasado una factura definitiva al presidente de Astroc.

A lo largo de 2006, la compra de varios inmuebles por parte de CV Capital, la sociedad patrimonial de Bañuelos, generó dos tercios de la facturación de Astroc. Todas las operaciones se comunicaron en tiempo y forma a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Nada parecía alterar la senda ascendente de la inmobiliaria.

Bañuelos tomó una participación del 5% en el Banco Sabadell. Egrimió el valor de sus acciones en Astroc para negociar varios créditos y compró la inmobiliaria de Rayet y Landscape, la inmobiliaria del Banco Sabadell.

Un poderoso empresario valenciano y el consejero de una gran entidad financiera coinciden al apuntar un error de Bañuelos. Cuando estaba en lo más alto de la cresta de la ola, alardeó públicamente en Madrid de una participación significativa en el BBVA que no era tal y habló con desparpajo de la entidad y su presidente.

Financieramente, los compromisos de recompra de acciones a los grandes socios y el uso de acciones de Astroc como garantía de préstamos han tenido un efecto de bola de nieve en la caída.

A finales de febrero, Astroc había logrado casi todos los objetivos que se había trazado Bañuelos cuando salió a Bolsa. La empresa netamente valenciana había logrado extender su territorio de influencia. Había incorporado bolsas de suelo significativas en Madrid y Cataluña a través de las compras de Rayet y Landscape. Había incorporado viviendas en diversas fases de promoción, construcción y venta. Más aún, diseñaba una ampliación de capital para financiar el salto internacional de la empresa a Estados Unidos, México, Brasil, Europa del Este...

La espectacular caída de la cotización de Astroc a finales de febrero apuntaba un ajuste del mercado. Pero el episodio se repitió a mediados de abril. En seis semanas, la empresa se depreció un 76%. Bañuelos tuvo que vender su participación en el Banco Sabadell para liquidar varios créditos. Y su obsesión por mantener a los accionistas institucionales amenaza su posición como presidente.

Nozar anunció ayer que tomará el 24,9% de Astroc antes del lunes. La familia Nozaleda, además, asumirá la mitad del crédito que Bañuelos negoció para acudir a la ampliación de 700 millones de euros en proporción a su participación mayoritaria.

Bañuelos se comprometió a mantener un mínimo del 51% del capital de Astroc durante los 12 primeros meses de su aventura en Bolsa. Pero la experiencia ha sido de vértigo. El presidente conserva un tercio de la compañía mientras que sus grandes socios acumulan más de la mitad del capital. Bañuelos ha prescindido de un consejero delegado de su estricta confianza y está por ver si Amancio Ortega recibe compensaciones similares a las que han negociado Rayet y Nozar por mantener sus participaciones en Astroc. La soberanía del mercado es tal que, en apenas un año, ha desalojado a Bañuelos.

EL PAÍS (Fuente: Invertia y elaboración propia.)

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