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Milán dará tests antidroga a los padres para que controlen a sus hijos

Los expertos y la oposición de izquierda califican la medida de policial y antipedagógica

El Ayuntamiento de Milán quiere convertir a los padres de adolescentes en "espías". Así lo han denunciado los partidos de izquierda, escandalizados ante la iniciativa de la alcaldía -en manos del ultraderechista Alianza Nacional- de enviar a 4.000 padres de jóvenes de entre 13 y 16 años un test gratuito para que averigüen si sus hijos consumen drogas. La medida, que ha sido apoyada y patrocinada por la patronal farmacéutica italiana, ha sido calificada de "antipedagógica" por los expertos, que creen que se pueden producir fuertes conflictos entre padres e hijos.

A partir de la próxima semana, los padres de chicos de entre 13 y 16 años de la zona centro-sur de Milán recibirán por un correo un cupón que podrán cambiar en las farmacias por un kit para analizar la orina de sus hijos, en busca de restos de drogas. En un año, la medida se extenderá a toda la ciudad.

El Ayuntamiento de Milán, que gobierna una coalición de partidos del centro y la derecha, está presidido por Letizia Moratti -del partido posfascista Alianza Nacional-. La administración presentó esta semana su línea dura para combatir las drogas: a las familias les llegará a casa una carta del Ayuntamiento en la que se les invita a tomar conciencia de que hay que combatir "la cultura dello sballo" (algo así como del desfase).

"Tenemos que llevar el diálogo a las familias acerca de un tema gravísimo", dijo la secretaria de Salud de la ciudad, Carla De Albertis, también de Alianza Nacional. "No quiero convertir a los padres en policías. Es una oportunidad libre. Las familias tienen que saberlo".

Un estudio de la región de Lombardía (donde se sitúa Milán), realizado en el año 2002, reveló que el 50% de los chicos de la ciudad que tenían entre 13 y 16 años hacía uso de sustancias estupefacientes. En particular, según el Ministerio de Interior, el consumo de cocaína en Italia se ha duplicado desde 1995, mientras los precios de las sustancias han bajado hasta los 30 euros por gramo en algunas ciudades, un precio al alcance de los más jóvenes.

El test, que funciona como la prueba de embarazo (mediante una muestra de orina), revela la presencia de cocaína, anfetaminas, opiáceos y marihuana.

La medida ha sido duramente criticada tanto por la oposición como por algunos concejales de centro-derecha, quienes reprocharon la "actitud policial" de la iniciativa. Marilena Adamo, concejal de centro-izquierda, dijo que es "una idea incalificable, que va en contra de todos los principios psicopedagógicos fundados en la educación de las familias y no en los test". Según Adamo, sería un error poner a los padres en el papel de "espías".

Duras críticas llegaron también de expertos en la recuperación de toxicómanos. Gino Rigoldi, fundador de la asociación Comunità Nuova, definió la medida como "una bomba en manos de las familias", y advirtió del riesgo de que se convierta en causa de "fuertes conflictos entre padres e hijos, sin aportar ningún resultado". "Se trata de una iniciativa extemporánea y negativa", concluyó.

Apoyo de las farmacias

Por otro lado, la asociación de los dueños de farmacias Federfarma dio pleno apoyo a la iniciativa. Paolo Gradmik, presidente de Federfarma en Milán, dijo que se trata de una respuesta a una demanda real: "A menudo, en las farmacias escuchamos las dudas de los padres preocupados por que sus hijos se droguen. Ésta es la prueba de que, aunque no se trate de enfermedad, los ciudadanos acuden a las farmacias para pedir ayuda". El test, que se entrega gratuitamente a las personas que presentan el cupón, se vende en las farmacias y cuesta 25 euros. Ha sido anunciado durante algunos meses, pero hasta ahora no ha tenido mucho éxito. El coste de esta iniciativa para el Ayuntamiento es de 3.000 euros; el resto ha sido subvencionado por el Grupo Comifar, la casa farmacéutica productora.

La secretaria de Familia del Ayuntamiento de Milán, Mariolina Moioli, dijo estar sorprendida y ser contraria a la medida, y luego se preguntó: "La primera vez te regalan el kit, para que lo conozcas. ¿Y la segunda? ¿Lo compras? ¿No será ésta una idea comercial?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de mayo de 2007