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Crítica:CLÁSICA

Un Bach de sustitución

El concierto del gran patriarca de la interpretación musical con criterios historicistas, el clavicembalista y director de orquesta holandés Gustav Leonhardt, al frente de la prestigiosísima Orchestra of the Age of Enlightenment, con obras para coro, solistas y orquesta de Johann Sebastian Bach, otro gran patriarca, era, en las expectativas del público, la joya de la corona de la trigésima edición del Festival de Música Antigua de Barcelona.

Las altas expectativas ya empezaron a quedar frustradas en los días anteriores al concierto. El gran esperado, Leonhardt, por motivos que no se especificaron pero no imputables al Auditori de Barcelona, organizador junto con la Fundación La Caixa del festival, canceló su actuación y fue sustituido en la dirección por el clavecinista y director británico Robert Howarth. El contratenor Kai Wessel, enfermo, tuvo que ser sustituido por Robin Blaze, y el bajo Joan Martín-Royo reemplazó al anunciado Peter Harvey.

Orchestra of the Age of Enlightenment

The English Voices. Malin Christensson, soprano. Robin Blaze, contratenor. Charles Daniels, tenor. Joan Martín-Royo, bajo. Robert Howarth, director. Misas de Johann Sebastian Bach. 30º Festival de Música Antigua de Barcelona. Auditori, Barcelona. 4 de mayo.

Pequeñas decepciones

En el programa no hubo sustituciones, pero sí alguna pequeña decepción. La obra para coro, orquesta y solistas vocales de Johann Sebastian Bach está jalonada de grandes monumentos como las Pasiones según San Mateo y Según San Juan, la gran Misa en si menor, el Oratorio de Navidad y otras más. Las tres misas luteranas anunciadas en el programa, las números 1 BWV 233, 2 BWV 234 y 4 BWV 236, tres obras que se interpretan raramente en conciertos, resultaron interesantes pero no rayan a la altura de las grandes obras corales del compositor alemán. Bach creó muy poca música nueva para ellas, y en gran parte las compuso reciclando materiales musicales procedentes de cantatas anteriores y practicando un "recorta y pega" que no siempre funciona.

Robert Howarth resultó un director muy trabajador, con oficio, pero sin la personalidad del esperado Leonhardt, y no consiguió crear nunca aquel recogimiento mágico de las obras corales de Bach. A la orquesta del Siglo de las Luces se le fundieron algunas bombillas, alumbró poco y ha tenido noches bastante mejores. El coro The English Voices resultó satisfactorio, pero tampoco era un coro impecable, exacto, motivado, y el cubicaje catedralicio de la sala principal del Auditori de Barcelona engulló los esfuerzos de los solistas vocales para hacer llegar su canto al público.

No fue en modo alguno un mal concierto, pero no fue la joya de la corona del Festival de Música Antigua de Barcelona celebrando su 30º aniversario de existencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de mayo de 2007