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Reportaje:

Enseñar al médico a enseñar estilo de vida

La medicina del estilo de vida es clave para combatir el auge de la obesidad o la diabetes

)Todo el mundo sabe que la dieta, el ejercicio y otros aspectos del estilo de vida desempeñan un papel importante en la salud. Pero los detalles no se comprenden tan bien. ¿Hasta qué punto el estilo de vida provoca o contribuye a enfermedades y discapacidades? ¿Y qué es exactamente un estilo de vida saludable al fin y al cabo? Hay mucha confusión sobre qué tipo de dieta o ejercicio es mejor, por no hablar de cuánto sueño, estrés o sexo es lo ideal. Tampoco está claro cuál es la mejor manera de motivar a la gente para que altere sus hábitos.

Esta falta de claridad ha inspirado un movimiento cada vez mayor para informar a los profesionales sanitarios y los pacientes sobre la importancia del estilo de vida en la prevención y el tratamiento de enfermedades. Su objetivo es propagar la investigación científica sobre lo que significa vivir bien y animar a médicos y otros proveedores a incorporar estos conocimientos a su práctica.

Una nueva disciplina médica se abre paso para aclarar la confusión sobre las dietas, el estrés, el sueño y los hábitos saludables

Hace dos años, un grupo de médicos fundó en EE UU una organización con el propósito de convertir la medicina del estilo de vida en una especialidad clínica acreditada y en parte de la formación médica básica. El tratamiento sintomático de la enfermedad sin una evaluación del estilo de vida del paciente o sin ofrecerle orientación sobre cómo cambiar es "irresponsable y roza la negligencia", afirma John H. Kelly Jr., presidente del American College of Lifestyle Medicine, una nueva sociedad científica.

Kelly, catedrático de medicina preventiva de la Loma Linda University School of Medicine de California, dice que el grupo se formó por gente como su tío. Cuando se le diagnosticó una cardiopatía, a su tío le implantaron quirúrgicamente una endoprótesis vascular para abrir una arteria obstruida, pero no le aconsejaron sobre cómo podía modificar su estilo de vida, aunque la investigación demuestra que la dieta, el ejercicio y el tratamiento del estrés podían mejorar enormemente su estado.

Según Kelly, la medicina del estilo de vida es esencial para combatir las epidemias nacionales de la obesidad, la diabetes y la cardiopatía. "No podemos resolver los problemas de salud de la sociedad a menos que pasemos de una atención aguda y episódica al fomento de la salud y el bienestar: la medicina del estilo de vida", asegura.

Los defensores de la medicina del estilo de vida incluyen a investigadores y médicos de los campos de la medicina y la sanidad pública. Aunque coinciden en la importancia de interrogar a los pacientes sobre su estilo de vida y ofrecer consejos personalizados sobre cómo mejorar, todavía existe discrepancia sobre quién debería dar esos consejos y qué tipo de formación debería tener. Tampoco hay un planteamiento prescriptivo aceptado de forma generalizada para alentar el cumplimiento en el paciente.

"Sabemos que las intervenciones en el estilo de vida pueden ser muy poderosas", con frecuencia más eficaces que los medicamentos o la cirugía, dice JoAnn Manson, catedrática de epidemiología de la School of Public Health de Harvard y miembro de la junta editorial de una nueva revista, The American Journal of Lifestyle Medicine. "Pero debemos aportar pruebas científicas sobre cómo incorporar ese conocimiento a la práctica".

Los médicos pueden recomendar vagamente que los pacientes pierdan peso o duerman más, por ejemplo, pero no necesariamente saben cómo ayudarles a hacerlo. Además, muchos médicos tienen hábitos poco saludables que podrían impedirles ofrecer consejo.

Los médicos con falta de sueño que mordisquean caramelos para comer "tienden a sentirse inhibidos para aconsejar a otros cuando ellos no dan ejemplo, precisamente", observa Walter Willett, jefe del departamento de nutrición de la Harvard School of Public Health.

"Los profesionales de atención primaria como mínimo deberían recibir una formación amplia en medicina del estilo de vida", dice Willett. "Y es razonable que exista una especialidad médica" para que los pacientes puedan consultar a un médico preparado y titulado como experto en la materia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de mayo de 2007