Reportaje:

Para pasear, para ir a trabajar, a comprar...

8.000 personas se han apuntado al sistema de la bicicleta pública de Barcelona

Para dar un paseo, para hacer gestiones, para ir a la universidad, para hacer compras, para ir a trabajar... No es un anuncio, las respuestas de los usuarios que se han apuntado al sistema de bicicletas públicas son de todo tipo. El bicing arrancó hace un mes -el 22 de marzo- y ya cuenta con más de 8.000 inscritos.

Hay de todo entre los clientes de la bici pública. Felip, un ingeniero industrial de la Universidad Politécnica de Barcelona, de 37 años, optó por el bicing el pasado martes para hacer gestiones por el centro y en la Barceloneta: "Hago los desplazamientos que antes hacía caminando o en transporte público. La bici es más rápida". Tiene bicicleta propia, que suele utilizar en fin de semana. Al final del paseo de Joan de Borbó, junto a la plaza del Mar, hay otra estación. Tres jóvenes que trabajan en el Centre de Treballs del Mar se han acostumbrado a dar un paseo a la hora de almorzar.

Acelerón de la apertura de estaciones a medida que están listas y a un mes de las municipales

Muy cerca, en el paseo de la Barceloneta, Alicia, una estudiante de Biología de 23 años, se ha apuntado al bicing "harta de los robos de bicicletas". Le han robado una y ahora aguarda a que abran las estaciones previstas en la zona de Sants, donde vive: "Entonces la utilizaré más".

Joan, un jubilado de 65 años, cree que es la forma de hacer más ejercicio. Cada mañana se programa paseos. "La cojo en una estación, estoy media hora, la dejo en otra estación y cojo otra, y sigo. Para mí es fantástico", dice absolutamente convencido de que es una buena

idea para desplazamientos cortos.

El sistema del bicing parte de un abono personal que puede ser semanal o anual, que se sólo se puede contratar por Internet (www.bicing.com). El usuario recibe la tarjeta en casa y con ella puede ir a la estación que tenga más cerca y activar el mecanismo que desbloquea una de las 21 bicis que hay en cada estación. A partir de ese momento tiene media hora de utilización sin cargo alguno. Si la utiliza más de 30 minutos, pagará una fracción de 30 céntimos por media hora hasta un máximo de dos horas. El bicing está pensado para permitir la rotación de las bicis y los usuarios. De ahí que, como Joan, los hay que van de una estación a otra cambiando de bicicleta.

Al mes del arranque del sistema de bicicleta pública, el ir y venir de las peculiares bicis rojas y blancas -los mismos colores de los transportes públicos de Barcelona- en el lado sureste de Ciutat Vella, el frente marítimo y las cercanías de la Sagrada Familia, empieza a ser visible. Ahora hay 38 estaciones abiertas, lo que supone un parque de unas 350 bicis que se ampliará hasta 1.500 antes del verano y 3.000 al finalizar al año. El Eixample -la línea la marca la Diagonal-, Ciutat Vella y una parte de Sant Martí son las zonas donde se implanta el bicing. "De momento", puntualizan en el Ayuntamiento.

Ésas fueron las previsiones del consistorio y de la empresa que ganó el concurso, Clear Channel. También trazaron un plan de etapas que se ha visto alterado ligeramente: "Se ha optado por abrir y ampliar a medida que se instalan las estaciones", argumentan portavoces municipales.

Claro que el súbito acelerón en la apertura de estaciones coincide con la cita de las elecciones. Hasta el punto de que una de las que ya funcionan, la de la plaza de Sant Miquel, estaba planificada a partir del 1 de julio.

La zona donde hay más usuarios es la cercana a Fort Pienc -al lado de la estación de autobuses- y el paseo de Lluís Companys. Por ahí suelen verse furgonetas que cargan y descargan bicis a medida que las estaciones se llenan o vacían. Por ahora no hay actos vandálicos y las averías son las normales, apuntan en la empresa.

Josep Maria es de los que dan un paseo a mediodía. Tiene 52 años, vive en Sabadell y trabaja en la zona del textil de la calle de Trafalgar. Al lado tiene una estación doble: "Aprovecho las dos horas de la comida y doy un paseo". Dos estudiantes, Samantha y Tessa -francesa y norteamericana, respectivamente- la utilizan para ir la universidad y para pasear hasta la playa. Les gustaría poder cogerlas por la noche "para ir de marcha".

El bicing funciona las 24 horas los viernes y sábados y el resto de días funciona con el horario del metro. "Yo lo hice el sábado por el paseo Marítimo después de cenar. Las luces se activan cuando desbloqueas la bici", apunta Josep Maria. Frente a este casi experto, una mujer, pasada la sesentena larga, trastabillea y casi se cae en medio del paseo de Lluís Companys.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 28 de abril de 2007.

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