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Crítica:

Las peores intenciones

Bille August recibió de manos del mismísimo Ingmar Bergman el título de heredero de su trono (y de su tono) cinematográfico, pero prefirió convertirse en otra cosa: un artesano de prestigio, al servicio de esa aparatosa modalidad de proyectos internacionales que, en alguna ocasión, encuentran su acomodo en los palmarés más permeables a la corrección que al riesgo. En Adiós Bafana August adapta un libro especialmente delicado: Goodbye Bafana: Nelson Mandela, My Prisoner, My Friend, de James Gregory, el que fuera carcelero del futuro presidente de Suráfrica y censor de su correspondencia durante sus años de presidio. La obra de Gregory fue acusada de impostura por parte del biógrafo oficial de Mandela, Anthony Sampson: su crónica de la progresiva huma-nización de un carcelero fascista frente a la altura moral de su prisionero era, según él, una fabricación orientada a sacar provecho económico del icono Mandela.

ADIOS BAFANA

Dirección: Bille August. Intérpretes: Joseph Fiennes, Dennis Haysbert, Diane Kruger. Género: Drama. Alemania-Bélgica-Sudáfrica-Luxemburgo-Gran Bretaña, 2007. Duración: 140 minutos.

August da por cierto lo que cuenta Gregory, pero el proceso que describe encaja, de manera tan precisa, en las exigencias de gestión emocional de toda ficción diseñada para conmover que lo extraño sería creerse esta película al pie de la letra. Lo que queda es una mirada elocuente al sustrato funcionarial de todo fascismo, tan gris como esta misma película.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de abril de 2007