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Reportaje:

Tres veces rebelde

Tres juzgados de Marbella dictan orden de busca y captura de Carlos Fernández, el ex edil del PA imputado en la operación Malaya

Juana Viúdez

En el cuadro de los detenidos de la operación Malaya falta Carlos Fernández. El ex portavoz municipal del Partido Andalucista y tercer teniente de alcalde en los tiempos que Marisol Yagüe sigue prófugo y ya suma tres reclamaciones judiciales.

El juez Miguel Ángel Torres cree que era la tercera persona del Ayuntamiento de Marbella (Málaga) que más dinero recibía en el reparto de la tarta de corrupción urbanística marbellí. En uno de sus autos, especifica: "A la ex alcaldesa Marisol Yagüe le siguen en orden descendente los tenientes de alcalde Isabel García Marcos, y en su momento, Carlos Fernández". El pasado 27 de junio el magistrado pidió que lo detuvieran, pero estaba haciendo el Camino de Santiago. Su abogado, José Luis Ortega, mantuvo que volvería en cuanto encontrase medios para hacerlo. Todavía le esperan.

En su círculo mantienen, no se sabe si en serio o en broma, que está en Marbella

"¡El Caribe, no hombre no, ni que fuera Curro!", mantiene un policía al preguntarle por los pasos dados para atraparle. Todavía recuerdan el bulo que propagó un programa del corazón y que les hizo desplazarse hasta un convento de Jerez de la Frontera (Cádiz). "Tenemos la obligación de ir comprobando las informaciones. Los agentes de blanqueo están al tanto de su domicilio, de la familia. También echa una mano el grupo de fugitivos. Pero las pistas sobre su escondite no han sido buenas. Si no, ya estaría entre rejas", afirma esta fuente.

Carlitos -como llaman muchos en Marbella a este licenciado en mercadotecnia de 39 años- tiene tres reclamaciones a su nombre. La primera, de mayor relevancia, es una orden de detención y entrega de difusión internacional que supondría su ingreso directo en prisión. Curiosamente fue emitida por el juzgado de instrucción número cinco de Marbella el 20 de octubre de 2006, cuatro meses después de que el juez reclamara su presencia.

En el juzgado de instrucción número tres de Marbella también le pretenden desde el pasado 30 de noviembre por un caso de coacciones. "La orden es de detención y personación en el juzgado bajo apercibimiento de ser declarado rebelde y tiene difusión nacional", comentan fuentes judiciales. El último en sumarse a la búsqueda ha sido el juzgado de instrucción número cuatro de Marbella, dictada el pasado 21 de febrero. Le han puesto en busca y captura por un procedimiento de 2005.

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Precisamente el 1 de diciembre de 2005, Fernández recibió su primera condena en los tribunales. Semanas antes se había sentado en el banquillo acusado de malversación de caudales públicos en 1997, cuando era delegado de deportes con el Grupo Independiente Liberal (GIL).

Aquellos días se dirimió si había obligado a los jugadores del Unión Deportiva San Pedro a firmar recibos por valor de 79.000 euros que nunca recibieron. Los futbolistas declararon uno por uno que "la condición de aquel año para fichar era firmarlos". Este escándalo supuso su salida del GIL. En las vistas se dijo que el ex alcalde de Marbella ya fallecido Jesús Gil le trataba "como a un hijo", pero que le echó cuando le descubrió robando "el pan de los jugadores".

Aquellos días, Carlos Fernández -que se mostraba sonriente, accesible y educado- defendía su inocencia al tiempo que preguntaba a los periodistas cómo veían el transcurso de las vistas. Sus padres, su novia y su hermano acudían a todas las sesiones y le apoyaban incondicionalmente.

La condena, que no le llevó a la cárcel gracias a que no tenía antecedentes, le dejó tocado. Minutos después de conocerla renunció a su acta de concejal del Ayuntamiento de Marbella y dimitió de todos los cargos del Partido Andalucista. Al día siguiente, su partido decidió no aceptar la abdicación "por unanimidad". El pasado verano, cuando llevaba una semana huido de la justicia, reclamaron su expulsión "fulminante".

Hasta septiembre de 2005, Fernández formó parte del equipo de gobierno de Marisol Yagüe, que derrocó a Julián Muñoz en la sonada moción de censura de 2003. Muchos le consideran el gran urdidor de aquel golpe de efecto que colocó a Isabel García Marcos como primer teniente de alcalde.

Su papel en este polémico equipo de gobierno le ha colocado en el punto de mira de la operación Malaya. En su círculo mantienen, no se sabe si en serio o en broma, que está en Marbella. La policía dice que cualquier ciudadano que le vea tiene facultad para detenerle.

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Sobre la firma

Juana Viúdez
Es redactora de la sección de España, donde realiza labores de redacción y edición. Ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional en EL PAÍS. Antes trabajó en el diario Málaga Hoy y en Cadena Ser. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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