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Reportaje:COYUNTURA INTERNACIONAL

Asia se da un respiro

La economía reduce la velocidad tras un año de crecimiento trepidante

Tras avanzar a toda velocidad el año pasado, la economía asiática levanta ligeramente el pie del acelerador. Según los pronósticos del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), la actividad en los 43 países de la zona (exceptuando Japón) crecerá una media del 7,6% este año y del 7,7% en 2008, ritmos más moderados que el 8,3% de 2006, el más rápido en más de una década.

China ralentizará ligeramente su actividad a pesar del previsible impulso del consumo ante los Juegos Olímpicos

Según el Banco Asiático de Desarrollo, los riesgos de calentamiento irán desapareciendo y la economía se sustentará en pilares más sólidos

"El crecimiento se sustentará en pilares más sólidos y los riesgos de calentamiento surgidos el año pasado irán desapareciendo gradualmente", señala el BAD en su informe anual sobre la economía asiática, difundido esta semana. En opinión del banco, el auge del consumo compensará en buena parte una ralentización de las exportaciones, cuyo ritmo de crecimiento bajará del 9,7% en 2006 al 7,5% este año como consecuencia de la menor demanda de productos made in Asia en otras partes del mundo. A juicio del economista jefe del BAD, Ifzal Ali, "una gestión macroeconómica prudente garantizará que las perspectivas económicas de los países asiáticos en desarrollo sigan siendo favorables".

Los vientos inflacionistas amainarán durante 2007 gracias a las políticas de ajuste adoptadas por las autoridades políticas y monetarias y a la reciente caída de los precios del petróleo, mientras que los abultados superávits por cuenta corriente irán menguando a medida que se ralenticen las economías desarrolladas, Estados Unidos y la UE en particular. La inflación en Asia, según los cálculos del BAD, caerá cuatro décimas, desde el 3,4% de 2006 al 3% este año.

El tremendo empuje de los dos gigantes asiáticos, China e India, fue responsable del 70% de la expansión económica de Asia el año pasado. Impulsado por un espectacular auge de la inversión, el PIB chino creció un 10,7%, mientras que la economía india avanzó un 9,2% por la pujanza de su industria y la vitalidad de su sector servicios.

Ambos gobiernos han comenzado ya a tomar medidas para prevenir un calentamiento excesivo de sus economías. El BAD pronostica que, en caso de que las autoridades de Pekín logren mantener el déficit fiscal por debajo del 1% del PIB y el Banco Central continúe subiendo los tipos de interés, China desacelerará su crecimiento hasta el 10% en 2007 y el 9,8% en 2008, teniendo en cuenta el impulso que los Juegos Olímpicos del año que viene darán al consumo privado y a las exportaciones.

En la India, que registró un crecimiento récord el año pasado, la inflación se ha disparado hasta el 6% como consecuencia del boom de la construcción y del rápido aumento del crédito. Si los tipos de interés suben y el Gobierno de Nueva Delhi permite una ligera apreciación de la rupia, el BAD calcula que el crédito para la construcción y la compra de vivienda se moderará, y con ello el crecimiento económico, que será del 8% en 2007 y del 8,3% en 2008.

No todo es color de rosa. Dos factores que preocupan a los economistas son la incertidumbre política en Tailandia y el impacto en los mercados ante la volatilidad de las Bolsas mundiales. Aun así, el BAD destaca que riesgos tradicionales como la inestabilidad de precios, los cortes de suministro energético, el proteccionismo o la inseguridad geopolítica han disminuido sustancialmente.

Y una llamada de atención: al presentar su informe, el BAD instó a los Gobiernos asiáticos a hacer un mejor uso de sus enormes reservas de divisas -unos 2,3 billones de dólares, invertidos en su mayoría en activos a corto plazo y de baja rentabilidad- para combatir la pobreza. China y la India son al mismo tiempo los países con más pobres y con más reservas de divisas. El banco subraya que sólo la mitad ese dinero es necesario para cumplir con los compromisos de deuda, con lo que más de un billón de dólares podrían invertirse en activos con mayor rentabilidad para cubrir las necesidades básicas de la población.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2007