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Reportaje:TENDENCIAS

Naomi Campbell, fregona de alta costura

A los 36 años, la modelo, castigada por un juez por su mal carácter, ya se siente "vieja"

A los 15 años desfiló por primera vez, a los 20 comenzó a ir al psicólogo y ahora que tiene 36 ya se siente "vieja". Naomi Campbell ha caminado por la pasarela de la vida con una velocidad inusual. Grandes amores y amores rotos, y una vida de hoy aquí, mañana allí, la llevaron a tener problemas con las drogas y a mostrar un carácter de mil demonios.

Por culpa de su mal genio, se ha pasado cinco días fregando suelos en un edificio del departamento de Sanidad de Nueva York. Esta vez, por tirarle el móvil a la cabeza a su asistenta, que no encontraba unos pantalones. Pero hasta de su dedicación a la fregona, Naomi ha hecho todo un espectáculo. Cada día de trabajo social se presentó vistiendo un modelo de uno de los grandes de la moda, y el último hasta se atrevió con un traje largo. Fue limpiadora, pero de alta costura.

La modelo empezó a tomar cocaína hace 10 años: "Nunca dejas de ser una drogadicta aunque te rehabilites"

Cada día de trabajo social se presentó vistiendo un modelo de uno de los grandes de la moda

La agencia de modelos Elite la descubrió en el Covent Garden de Londres cuando era una quinceañera. En esa época se dedicaba al baile clásico. Gracias a él y a una magnífica genética, tiene un cuerpo envidiable que se define con las coordenadas 86-60-87.

Naomi dice que tuvo una infancia feliz, pero sin su madre. Siendo ella un bebé, la dejó con una niñera y se dedicó a viajar por Europa con una compañía de danza. Cuando creció, viajó con ella, la acompañó en sus giras. Y así sigue, viajando. Hace unos días, de visita en Madrid, Naomi confesó, para sorpresa de quienes la escuchaban, que en la última semana no había dormido ningún día en una cama. Había pasado las noches subida en aviones yendo de un punto a otro del planeta.

La diosa de ébano, la reina de las pasarelas, ha paseado para los más prestigiosos modistos, y en ello sigue a una edad en que muchas ya lo han dejado. "Hay que mirar de frente, echar los hombros hacia atrás y contonear las caderas"; ésa es su receta para dejar boquiabiertos a todos. Para mantener su espectacular cuerpo, dice no tenerla: "Este cuerpo lo he heredado de mi madre. No voy al gimnasio, ni hago dieta; sólo bebo mucha agua para cuidar la piel".

"La prensa no dicta mi vida. Creen que lo hacen, pero no es cierto. Me río de lo que publican. Pero no me preocupa, pues los que me conocen saben que no soy así", proclama. Uno de los ejemplos que argumenta es que casi nadie se enteró de que fue novia de Robert de Niro durante seis años. "Cuando quieres, nadie se entera". Pero la vida se le fue de las manos cuando salía con el bailarín Joaquín Cortés. Un incidente en un hotel de Canarias dejó al descubierto los problemas de la modelo con las drogas.

"He llegado a estar muy, muy mal", ha reconocido. "La cocaína te da mucha confianza y te crees indispensable, aunque nadie lo es. La droga va deteriorando el cuerpo y la mente de quien la toma. Te vuelves irascible, pierdes el encanto y el brillo de tu rostro", añade. La modelo empezó a tomar cocaína hace 10 años: "Nunca dejas de ser una drogadicta aunque te rehabilites".

Pero Naomi, fuera de la pasarela es algo más: una mujer comprometida que ayuda económicamente a varias organizaciones internacionales. Y se declara ferviente admiradora de Nelson Mandela, con quien colabora en varios proyectos en África.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2007