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Reportaje:

Esplendor en el convento

Más de 80 lienzos de los Madrazo se exhiben en las Comendadoras

Algunos de los mejores retratos surgidos de los pinceles de cinco miembros de la familia Madrazo, así como lienzos suyos de trasunto hogareño, religioso o de costumbres, se exhiben en el convento de las Comendadoras de Santiago hasta el 27 de mayo. El cenobio abre para la ocasión al público dos deambulatorios, una capilla y un camarín, cuidadamente restaurados desde hace 13 años por Emanuela Gambini y a partir de 1998, por la Comunidad de Madrid. La sede monacal ocupa una manzana histórica tratada por los alarifes Olmos, Moradiellos y Sabatini entre las calles de Amaniel y del Acuerdo.

La exposición presenta 84 óleos de José, Federico, Luis, Raimundo y Ricardo de Madrazo, la saga familiar más célebre de la pintura española entre los siglos XIX y XX. Fue el santanderino José de Madrazo, alumno de Ingres en París, patriarca de tal estirpe de retratistas, a través de cuyas obras Europa pudo conocer no sólo el rostro de Isabel II y el de próceres de su corte, sino también los de la alta burguesía española, cuya individualidad los Madrazo supieron plasmar con desenvoltura y maestría.

Las diferentes generaciones de esa familia, vinculada a la exportación de la mejor pintura española, encarnan la evolución pictórica que prosperó desde el neoclasicismo de José hasta el quasi-impresionismo de Ricardo, con fértiles estadías en el realismo y el romanticismo. Las obras de Luis de Madrazo son de una finura de trazos, cromatismo y composición imposibles de subestimar, por su capacidad para inundar de luz la muestra toda. La cuidadosa restauración del convento, baluarte de las históricas órdenes militares, se convierte en poderoso estímulo para la evocación y el deleite, por la conjunción en su lar de sobriedad monacal y lujo altoburguése.

El mundo de Los Madrazo. Colección de la Comunidad de Madrid. Convento de las Comendadoras. Acuerdo, s/n.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de marzo de 2007