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La Sanidad madrileña 'se olvida' de avisar a un paciente de que sufría un cáncer de próstata

El hombre se entera del tumor con ocho meses de retraso al ir su esposa al hospital por otro tema

Ocho meses tarde y casi por casualidad. Así ha sabido Juan H. M., de 68 años, que sufre un cáncer de próstata. Fue sometido en junio de 2006 a una biopsia en el hospital 12 de Octubre para aclarar los resultados de unos análisis. Tras la prueba, le dieron hora para recoger los resultados 16 meses más tarde, en octubre de 2007. Le explicaron que no había citas libres antes, pero que si la biopsia revelaba algún problema le avisarían enseguida. Hace un mes la esposa de Juan fue al médico por otro asunto y le rogó que mirara la historia clínica de su marido. Allí estaban los resultados: "adenocarcinoma acinar".

"Vivo con una espada de Damocles encima. Son solo dos palabras, pero mi vida ha dado un vuelco del que aún me estoy recuperando", explicó ayer Juan, que pide que no sean publicados sus apellidos. "Se lo debo contar a buena parte de la familia, pero aún no he encontrado la forma de hacerlo porque viven fuera de Madrid. Debo ser fuerte porque mi hermano, por ejemplo, está enfermo del corazón", cuenta este jubilado metalúrgico, con dos hijos y dos nietos.

Un análisis de sangre al que se sometió hace un año en el Centro de Especialidades de Villaverde fue la primera señal de alerta que Juan sintió sobre su estado de salud. "El resultado de la analítica dio una P.S.A. de 4,08, que es un poco alto", recuerda. Las iniciales P.S.A. corresponden, en inglés, a las de antígeno específico de la próstata, una proteína que aumenta su presencia en la sangre cuando un tumor maligno ha empezado a crecer en este órgano.

El 28 de junio del año pasado, Juan se sometió a una biopsia para aclarar los resultados de los análisis. "Me dijeron que pidiera hora con mi urólogo y que estuviera tranquilo. Que si había algún problema me avisarían en unos días, un mes como máximo. Pero que si no me decían nada, que esperara hasta que el urólogo me viera", escribe Juan en la reclamación que ha interpuesto ante la Consejería de Sanidad.

16 meses de espera

Juan intentó pedir hora con su urólogo al día siguiente, pero se topó con la primera sorpresa desagradable: no había citas libres hasta octubre de este año, 16 meses después de la biopsia. "Me quedé de piedra. ¡16 meses! Ellos me decían que eso era normal, que las listas de espera son largas, pero que si quería intentar adelantarlo, podía pasar de vez en cuando para ver si había algún hueco libre", continúa. La espera máxima para ver al urólogo, según el último estudio de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, es una de las más altas, 211 días. Juan hubiera tenido que esperar 480. "Yo intentaba estar tranquilo. Nadie me llamó y se suponía que eso era buena señal, que la biopsia estaba bien".

Pese a todo, Juan siguió intentando adelantar la cita. En agosto acudió a hacerse una ecografía que el urólogo había pedido junto a la biopsia y pidió un cambio de fecha. "Me dicen que vuelva en noviembre, porque la agenda está cerrada. Me vuelven a decir lo mismo ese mes, y en navidades y a principios de año..." Todo cambia el 20 de febrerO. Ese día, su esposa, con quien comparte urólogo, tiene cita para un problema en sus vías urinarias. Va acompañada de la hija del matrimonio. Juan resume la escena en la reclamación que ha enviado a Sanidad: "Tras varios comentarios, le exponen al médico suplente (les comentan que el Dr. ... está realizando una guardia) y al enfermero habitual que atiende la consulta su extrañeza al no tener ninguna información de la prueba realizada ocho meses antes. Estos a su vez muestran su incredulidad y es cuando mi familia les solicita que busquen mi historia clínica, con mis datos, para comprobar si los resultados estaban en su poder. Estaban allí, archivados desde hacía ocho meses y, para mayor desgracia, con resultados positivos".

Juan no ha parado desde ese día de vivir alrededor del cáncer. "Me llamaron desde la misma consulta para que fuera corriendo y repetir todas las pruebas, menos la biopsia. Todos los médicos dicen que hay que ver cómo está el tumor ahora", cuenta. A la vuelta de Semana Santa, Juan sabrá qué tratamiento debe seguir. "Aún no me lo han dicho. Igual es quimioterapia o quizá radioterapia, según lo que haya crecido el tumor y de si ha habido metástasis", aventura.

Juan resume sus sentimientos y quejas en el último párrafo de la reclamación: "Denuncio ante quién tenga que constar las negligencias que se han ido sucediendo, reclamo una explicación de todos los hechos y exijo responsabilidades por no haber sido avisado a tiempo y por las complicaciones que esto me pueda originar. Ahora me encuentro, ocho meses después, sin saber cual es mi situación".

Por el momento, no ha recibido respuesta del Gobierno regional. La Consejería de Sanidad también declinó ayer ofrecer su versión sobre los hechos.

IU: "Ésta es la sanidad que Aguirre y Lamela no quieren ver"

La diputada Caridad García, de IU, se reunió ayer con Juan H. M. "He visto a un hombre emocionado y asustado, un hombre que confía en la sanidad pública y que ahora se encuentra en una situación delicada. Pero la culpa no es suya, ni de la sanidad pública. Es de las políticas de Manuel Lamela y Esperanza Aguirre, que han dejado a los hospitales públicos faltos de recursos en favor del sector privado. Esta es la sanidad que Lamela y Aguirre no quieren ver y esconden bajo sus campañas publicitarias", afirmó la diputada.Juan sufre un "adenocarcinoma arcinar prostático grado 6 de Gleason", una escala que mide de 2 a 10 la agresividad de los tumores malignos.Un médico de un hospital público explicó ayer que "un grado 6 en este tumor es un grado intermedio". "Se considera agresivo a partir del nivel siete, cuando el riesgo de metástasis se multiplica. Aunque el cáncer de próstata es uno de los que se desarrollan más lentamente, con 68 años y un grado 6, este paciente hubiera tenido que ser atendido con gran rapidez. No ocurre nada si el inicio del tratamiento se retrasa unas o pocas semanas o incluso un mes, pero esperar ocho meses es muchísimo tiempo, es multiplicar todos los riesgos de que el tumor se extienda", explicó este médico.Un responsable de otro hospital público de la región mostró su convencimiento de que "esto ha tenido que ser un error o un accidente". "No son aceptables bajo ningún concepto este tipo de demoras porque ponen en riesgo la salud del enfermo. Si una biopsia da este resultado, al paciente se le debe ver de inmediato, por delante de cualquier lista de espera", afirmó este directivo.IU destaca que las esperas en las pruebas diagnósticas y consultas con los médicos especialistas "han crecido en los últimos años en Madrid", según un estudio de la Federación de Asociaciones de Defensa la Sanidad Pública (Fadsp). Este estudio, que es anual, pone de manifiesto que las consultas con los urólogos han pasado de un mínimo de tres días y un máximo de 68 en 2001, a un mínimo de 12 días y un máximo de 212 el año pasado.En el caso de Juan, la espera se hubiera prolongado 480 días si su mujer no hubiera pedido la información por su cuenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de marzo de 2007

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