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Crispación política por el futuro de Euskadi y Navarra

El PP reúne a más de 75.000 personas al grito de "Viva Navarra española"

Rajoy: "Esto demuestra que este país no está dispuesto a pasar según qué cosas"

Al grito de "Viva Navarra foral y española", el presidente de Navarra, Miguel Sanz (UPN), culminó ayer la mayor manifestación convocada en Pamplona a favor de que las cosas se queden como están. El PSOE insiste en que nunca cambiará el statu quo navarro, pero Sanz dijo que no se fía mientras este partido no garantice que no pactará con los nacionalistas. Miles de personas llegadas de toda la comunidad y de Madrid, Asturias, Cantabria y el País Vasco, ondearon sus banderas españolas y navarras y alternaron los dos gritos más coreados: "Navarra es España" y "Zapatero dimisión".

El presidente navarro insiste en que la identidad de la comunidad está en juego

Las cifras de la manifestación oscilaron entre las 103.000 personas que contó el Ejecutivo navarro, y las 75.000 según el cálculo de la Delegación del Gobierno.

Por si había alguna duda de los tintes electorales de una marcha convocada a dos meses de unos comicios en los que UPN corre el riesgo de perder la mayoría absoluta de la que disfruta con CDN, Sanz lo dejó claro: "Muchas gracias a los que simpatizáis con el proyecto político que impulsa UPN-CDN, y a los que estáis aquí como ciudadanos navarros libres".

Mariano Rajoy, líder del PP, seguía el discurso en primera fila, pero no subió al escenario. Junto a él estaban la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el secretario general del partido, Ángel Acebes, el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, el portavoz en el Senado, Pío García Escudero, la dirigente del PP en Euskadi María San Gil o Gustavo Alcalde. El Gobierno navarro, presionado por la idea de que estaba permitiendo un auténtico desembarco de dirigentes del PP, los colocó en segunda fila.

Sanz quiso contestar enseguida a quienes le acusan de haber realizado una "manifestación preventiva" basada en un "bulo": la posibilidad de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero negocie con ETA el futuro de Navarra. "Zapatero dice que Navarra sólo será lo que quieran los navarros. No nos tranquiliza. Lo que queremos oír de Zapatero es que el PSN no pactará con partidos soberanistas". Sin embargo, el lema de la marcha sólo señala: "Fuero y libertad, Navarra no es negociable".

Con esa alusión de Sanz al presidente del Gobierno la gente estalló con un unánime: "¡Zapatero, dimisión!". Otro grupo grande de personas, algunas con banderas de Comunidad de Madrid y otras con pegatinas a favor de la Cope, comenzó a gritar "España, merece, otro presidente" y "Rajoy, presidente".

Al terminar la protesta, Mariano Rajoy, que hace sólo una semana protagonizó otra manifestación en Madrid contra la concesión de la prisión atenuada al terrorista Iñaki de Juana Chaos, lanzó un aviso a Zapatero: "Como español, de Santiago, estoy orgulloso. Este país no está dispuesto a pasar según qué cosas. Alguien debería tomar buena nota".

Ajeno a todo, Sanz animó al público con la idea de que la identidad Navarra está en juego. "Todos somos miembros de esa gran realidad nacional que se llama España". Como en los partidos de la selección, los manifestantes gritaron: "¡España, España!" y "¡A por ellos, oé!". El hilo musical alternaba jotas con el Libertad sin ira de Jarcha, que también sonó en la cita de Madrid.

En todo el recorrido de una manifestación que discurrió con tranquilidad y sin apenas símbolos extraños -ni siquiera los que avalan la teoría conspirativa del 11-M, omnipresentes en las marchas de Madrid y ayer ausentes- había muchos niños. Uno de ellos, de menos de 10 años, portaba una enorme pancarta con una idea que había trasladado Rajoy esta semana: "Navarra no es moneda de cambio". Había algunas boinas rojas, muy pocas, y las mismas cruces de San Andrés -símbolo requeté heredero de los tercios de Flandes- que han desfilado en Madrid.

Algún grupo aislado de falangistas tuvo que ser reprimido por la policía para evitar que se enfrentara con simpatizantes de Batasuna que habían participado en otra marcha simultánea en Pamplona, y cuyo recorrido se acercaba a 100 metros de la del Partido Popular al pasar por el centro de Pamplona.

A pesar de los gritos insistentes pidiendo la dimisión del presidente del Gobierno en la protesta del PP, Sanz aclaró: "Esta no es una manifestación contra nadie. Ha sido un plebiscito para decir que Navarra es una realidad política ¡in-ne-go-cia-ble!". "Navarra no se vende, Navarra no se vende", gritaba la masa enfervorizada. A pocos metros del escenario estaba la sede del PSN, los socialistas navarros, con una inmensa pancarta: Navarra, siempre. A nadie le importó. Esta vez no hubo himno español, pero sí el navarro, que Rajoy cantó gracias a una pequeña chuleta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de marzo de 2007