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Sebastián quiere ser Ségolène

El candidato a la alcaldía emula a la política francesa y se deja preguntar por 'raperos', urbanistas y representantes vecinales

Puntual y en metro llega Miguel Sebastián, candidato socialista a la alcaldía, a la cita. En el Círculo de Bellas Artes le esperan más de 200 personas para verle debatir con algunos representantes de la cultura, el ocio, el urbanismo o el movimiento vecinal de Madrid. Es lo mismo que ha hecho en Francia la candidata socialista, Ségolène Royal, para empaparse de lo que necesita la gente de a pie. Auditorio de avanzada edad combinado con algunas gorras de rapero y rastas.

Comienza felicitando a quienes le han invitado, el colectivo No nos resignamos. "Me gusta vuestro nombre. Cuando gane, lo tendréis que cambiar por Os estamos vigilando". Y como la cosa va de ganar, anuncia que su programa, "que no será un rollo", no es electoral sino de gobierno. "Trabajaremos desde el primer minuto", afirma. Hay prisa, porque "Madrid no ha dado el salto al siglo XXI".

"¿Qué pasaría si las obras fueran para la gente?", dice un catedrático asistente

Sin leer, improvisando, con cierta pesadez al principio, empieza a desgranar propuestas. Para lo de estar vigilado, dice que instaurará una rendición de cuentas anual. "Cada cuatro años es poco. Esto ya se hace en ciudades como Buenos Aires o Montevideo". Y en Albacete, apunta en voz baja una asistente.

Para ingresar en el siglo XXI, propone modernizar la burocracia (un amigo suyo hizo cinco horas de cola para renovar la tarjeta del SER) y reclama el entusiasmo ciudadano. Pero eso último, dice, ya lo ha palpado. Así que en mayo, cambio de siglo.

Ramón Linaza quiere hablar de bicicletas y ecología. Sugiere que el equipo de gobierno vaya en transporte público y que el paseo de coches del Retiro se llame paseo de bicis. Ambas propuestas gustan al candidato. Hecho. Le toca a un miembro de la Plataforma para la Vivienda Digna. Hace un discurso sólido. "¿Piensa hacer algo?". Sebastián se anima. Saca al brillante profesor de economía y propone soluciones, aunque advierte también de riesgos. "Si se alquilan todas las viviendas vacías, tendremos la solución inmediata. Si los pisos vacíos se ponen de golpe a la venta, tendremos un grave problema". Otra idea: como tres ancianos solos mueren en Madrid a la semana y los jóvenes no tienen dónde vivir, qué tal si un chico con ganas de independencia se muda con cada mayor.

Ramón López Lucio, catedrático de Urbanismo, regala contraeslóganes a la campaña municipal ¿Qué pasaría si nunca pasara nada? "¿Qué pasaría si las obras fueran para la gente y no para los negocios?", sugiere.

Sebastián está cómodo, se empieza a gustar y bromea con la concurrencia. Los raperos Frank-T y el Chojín le invitan a hablar de inmigración y de la promoción del talento artístico. Para la cultura él propone una re-movida. Tras tres horas de intervenciones, demuestra que le gusta entenderse con la basca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2007