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China reformará la ley de 'reeducación' que permite el encierro en campos de trabajo

Cientos de miles de personas son encarceladas sin juicio por delitos menores o por disentir

El Gobierno chino va a reformar el sistema de detención administrativa conocido como reeducación por el trabajo, según anunció ayer la prensa oficial. Adoptado en 1957 -ocho años después del ascenso al poder de Mao Zedong-, permite a la policía encarcelar hasta cuatro años a personas sospechosas de delitos menores sin necesidad de pasar por un juez. El sistema ha sido criticado por Naciones Unidas, Gobiernos occidentales y organizaciones de derechos humanos, que afirman que representa una grave violación del derecho de cualquier acusado a contar con un juicio justo.

"La inadecuada protección de los derechos civiles que otorga el sistema, así como la falta de protección de jurisprudencia, lo han colocado cada vez más en desacuerdo con el progreso que ha experimentado el país en la salvaguardia de los derechos humanos", señalaba ayer el diario China Daily en un editorial. "Ésta es una gran injusticia que debe ser resuelta".

Wang Gongyi, subdirector del Instituto de Investigación Judicial adjunto al Ministerio de Justicia, asegura en el periódico que la práctica -llamada en chino laojiao- contradice varios artículos de la Constitución, la Ley de Procedimiento Criminal y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, que fue firmado por Pekín en 1998.

El sistema forma parte de la lista de propuestas que deben ser debatidas por la Asamblea Popular Nacional (APN) desde 2005, pero el borrador de ley no ha avanzado hasta ahora, debido a diferencias en el seno del Gobierno. Según Wang -uno de los responsables de modificar la ley-, el debate se centra aún en si la encarcelación de los acusados de crímenes menores debe seguir un procedimiento administrativo o uno judicial. El poderoso Ministerio de Seguridad Pública quiere mantener el método actual, en el que la revisión judicial sólo pueda producirse tras una aplicación administrativa de la pena, mientras que el Tribunal Supremo defiende que antes de cualquier condena sea precisa la sentencia de un magistrado.

La nueva ley cambiará el nombre de centros de reeducación a centros correccionales, que, según Pekín, se parecerán más a escuelas y no tendrán barrotes. El plazo máximo de internamiento será reducido a 18 meses. El alcance de la reforma no está, sin embargo, claro, debido a las diferencias entre los estamentos implicados. Tampoco existe una fecha de la entrada en vigor. La APN analizará el borrador en octubre, según el diario.

Más de 400.000 personas han pasado por un total de 310 campos de trabajos forzados en China desde que la práctica fue institucionalizada hace 50 años como un método "suave de supresión" de crímenes contrarrevolucionarios, según el Gobierno. Sin embargo, la organización de defensa de derechos de los trabajadores Labour Bulletin, con sede en Hong Kong, estima que constantemente hay unas 300.000 personas encarceladas en estos centros.

Prostitución y drogas

El sistema es utilizado para castigar la prostitución, el consumo de droga, y pequeños robos. También es empleado contra disidentes, activistas a favor de la democracia, y miembros del movimiento espiritual de inspiración budista Falun Gong, prohibido en 1997. Sus críticos aseguran que, además, facilita los abusos y la tortura por parte de la policía, en un país donde el maltrato a los presos está ampliamente extendido.

Por otro lado, Amnistía Internacional hizo ayer público un informe en el que asegura que millones de emigrantes son explotados, sufren discriminación por parte de las instituciones y viven en condiciones infrahumanas en China. La organización de derechos humanos afirma que los entre 150 y 200 millones de chinos que han emigrado de las zonas rurales a las ciudades y provincias costeras, y, gracias a las cuales ha sido posible el llamado milagro económico chino, son tratados como una "subclase".

"A pesar de las recientes reformas, son marginados del sistema sanitario, viven en condiciones terribles y masificadas, y se ven expuestos continuamente a algunas de las peores situaciones de explotación en el trabajo", señala el documento. Qin Gang, portavoz del Ministerio de Exteriores, reconoció que existen "abusos innegables en algunos lugares y sectores", pero calificó el informe de "sesgado e infundado".

Los nacimientos se disparan por el año del cerdo

China espera una avalancha de nacimientos en 2007, ya que muchos matrimonios han planificado la llegada de sus niños para que coincida con el año del cerdo, considerado símbolo de buena fortuna en el zodiaco chino. La mezcla de tradición y superstición en este país donde sigue en vigor la política del hijo único, lleva a muchas parejas a estudiar meticulosamente el momento en el que tendrán su bebé.

El comité de planificación familiar de Shanghai prevé que este año nazcan en la ciudad 137.000 niños, casi el doble que en el año 2006, y Pekín ha dicho que espera 150.000 nacimientos, frente a 129.000 el año pasado. El auge de embarazos está creando dificultades en muchos hospitales, donde las mujeres tienen que hacer largas colas a la hora de realizarse los chequeos regulares.

El cerdo -uno de los 12 animales que van rotando anualmente hasta completar un ciclo de 12 años en el calendario asiático- es asociado a la fertilidad y la virilidad. Dar a luz durante este año es considerado muy favorable, ya que los niños serán felices y honestos.

Sin embargo, las autoridades han advertido de que este boom temporal de la natalidad puede tener negativas consecuencias en el futuro, ya que los chicos tendrán dificultades para encontrar una plaza en las guarderías, entrar en el colegio o, incluso, encontrar un trabajo.

En 2000, que fue el año del dragón, el símbolo más apreciado por los chinos, nacieron 36 millones de bebés en todo el país, casi el doble que en 1999 y 2001. Otro animal del zodiaco de buena fortuna es el mono, mientras que la cabra o la serpiente son considerados lo contrario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2007

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