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La Xunta revisa el impacto en O Courel de dos canteras autorizadas por el PP

El anterior Gobierno dio el visto bueno al estudio ambiental cuando estaba en funciones

El bipartito volverá a estudiar si la apertura de dos canteras de pizarra provoca daños ecológicos graves en la sierra de O Courel. El anterior Gobierno gallego le dio el visto bueno a la puesta en marcha de las explotaciones, ubicadas en los municipios lucenses de Folgoso do Courel y Quiroga, cuando ya había perdido las elecciones. Para ecologistas y vecinos, los informes que se realizaron entonces sobre el impacto de los proyectos tienen multitud de incorrecciones, mientras que la empresa afectada defiende la legalidad de la actuación. La revisión que realizará la Xunta dilucidará quién tiene razón.

La Consellería de Innovación e Industria pedirá a la de Medio Ambiente que revise el estudio de impacto ambiental que aprobó el Gobierno del PP en 2005 para permitir las dos canteras. Así lo ha confirmado una portavoz oficial del departamento que dirige el nacionalista Fernando Blanco, que aprobó la concesión de estas explotaciones en septiembre pasado. La decisión de Industria de revisar la autorización a estos proyectos se produce después de que el colectivo vecinal SOS Courel y la asociación ecologista Adega advirtiesen a la consellería de que esta actividad provocará graves daños en el entorno que no han sido recogidos en el informe.

Los proyectos recurridos por estas organizaciones se denominan Cupa II Fracción 2ª (ubicado en Folgoso do Courel y Quiroga) y Cupa II Fracción 3ª (en Folgoso do Courel) y han sido promovidos por la empresa Cupire Padesa, perteneciente a Cupa Group. Según vecinos y ecologistas, el informe ambiental que autorizó estas explotaciones de pizarra no tuvo en cuenta las consecuencias que puede tener en el entorno natural el uso de explosivos y productos químicos, así como las emisiones de gases y partículas de sílice. Las asociaciones sostienen que una de las canteras afecta "claramente" al Lugar de Interés Comunitario de Os Ancares y O Courel, porque las escorrentías de la zona "terminan siempre" en el río Ferreiriño, que discurre por terrenos protegidos.

Los recursos presentados por Adega y SOS Courel sostienen que la evaluación de impacto ambiental de las canteras fue "improcedente". En el caso del proyecto Cupa II Fracción 2ª, aseguran que la explotación afectaría al Pliegue Tumbado de O Courel, "uno de los seis hitos geológicos más importantes de la península ibérica", ya que prevé una escombrera a menos de cien metros del monte en el que está ubicada esta formación rocosa. "El monte que lo contiene", señala el recurso, "se encuentra a menos de cien metros de la escombrera proyectada y está dentro de la misma cuenca visual que la explotación proyectada".

La empresa que promueve las canteras defiende que sus proyectos cuentan con "todos los parabienes legales" y recuerda que fueron autorizados por la Consellería de Medio Ambiente en 2005. Cupire Padesa sostiene que el estudio de impacto ambiental que aprobó entonces el anterior Gobierno gallego supuso un "trabajo ingente" que se realizó con todas las garantías. La compañía niega que las canteras afecten a ningún río y afirma que "gracias a las explotaciones mineras" O Courel ha pasado de ser una "zona deprimida" a convertirse en un área de "prosperidad".

En los municipios lucenses de Quiroga y Folgoso do Courel las explotaciones de pizarra dan trabajo directamente a más de 500 personas, según datos aportados por fuentes del sector. Estas canteras se encuentran en un área montañosa que, al contrario que el resto de O Courel, no está protegida. La Xunta incluyó la zona en su primera propuesta de terrenos que la Comisión Europea debía preservar dentro de la Red Natura. Sin embargo, en 2004 el Gobierno gallego retiró esta parte de la sierra del listado de lugares de alto valor ecológico, atendiendo una petición de la Asociación Galega de Pizarristas.

Un "agujero" en la red

La Consellería de Medio Ambiente pretende convertir O Courel en parque natural y otorgarle, de esta manera, la mayor protección posible, ya que se trata de una de las zonas con mayor biodiversidad de Galicia. Actualmente, esta área montañosa que va de Pedrafita do Cebreiro a Quiroga está incluida en la Red Natura, aunque no en toda su extensión.

La única parte de la sierra de O Courel que está sin preservar es precisamente aquella en la que Cupire Padesa pretende abrir dos nuevas canteras de pizarra. En 2004, la Xunta dio marcha atrás a su intención de proteger esta zona y, atendiendo a una petición de la Asociación Galega de Pizarristas, la excluyó de la Red Natura.

La agrupación ecologista Adega considera que esta exclusión fue "fraudulenta" y se pregunta cómo pretenden las autoridades que las especies y hábitats de valor ecológico "eviten semejante agujero" en la superficie de territorio protegido. El colectivo de empresas pizarreras rechaza las críticas de los conservacionistas y replica que "a los italianos nunca se les ocurriría meter Carrara en la Red Natura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de febrero de 2007

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