La rama argelina de Al Qaeda mata a seis personas en siete atentados

Los salafistas radicales argelinos volvieron a demostrar ayer que han cobrado fuerza desde que, en septiembre, se declararon vasallos de Al Qaeda y, el mes pasado, obtuvieron incluso el permiso de Osama Bin Laden para poder utilizar el nombre de la organización terrorista que fundó.

Siete atentados simultáneos con coche bomba se produjeron ayer de madrugada en la provincia de Bumerdés y en la región de Cabilia, situadas entre 50 y 100 kilómetros al este de Argel, según un comunicado del Ministerio del Interior argelino.

Las explosiones, dirigidas contra comisarías y cuarteles de la Gendarmería, causaron seis muertos y 13 heridos. Dos miembros de las fuerzas de seguridad resultaron muertos y otros 10 heridos.

La serie de atentados fue reivindicada ayer por la tarde por Al Qaeda del Magreb mediante un comunicado, colgado en una página web, en el que anuncian que continuarán asestando golpes porque están determinados a "liberar las tierras del islam de cualquier cruzado o apóstata".

Las deflagraciones, que tuvieron lugar sobre las cuatro de la madrugada, despertaron a decenas de miles de ciudadanos. Más tarde, los controles policiales en la autopista que enlaza a Argel con la Cabilia, en cuyas inmediaciones se produjeron los atentados, provocaron grandes atascos.

Las explosiones concatenadas de ayer se enmarcan en el recrudecimiento de la violencia desde finales de 2006. En octubre, los salafistas ya volaron dos comisarías en Derghana y Reghaia, suburbios de Argel, y a principios de diciembre lograron entrar en la capital para atacar un autobús que transportaba a técnicos extranjeros. Hubo dos muertos y ocho heridos.

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400 muertos en 2006

En lo que va de año, los terroristas colocaron una bomba, activada con un teléfono móvil, ante los vestuarios del estadio de Baghlia, causando la muerte de un policía e hiriendo a cuatro jugadores. Otra carga explosiva depositada en las puertas del Ayuntamiento de esa ciudad fue desactivada a tiempo.

El Ministerio del Interior argelino no facilitó un balance del número de muertos por culpa de la violencia en 2006, pero los cálculos de la prensa apuntan a que fueron unos 400, 80 menos que el año anterior. Aun así, el dato no es bueno porque la mayoría perdieron la vida a finales de año.

Estas cifras ponen de relieve que la llamada Carta por la Paz, también conocida como "ley del perdón", no está dando los frutos esperados. El presidente, Abdelaziz Buteflika, hizo esta oferta en 2005 para tratar de pasar página a la guerra civil larvada que vivió el país en los años noventa y que se cobró unos 200.000 muertos.

El ministro adjunto del Interior argelino, Daho Ould Kablia, no dudo en afirmar en enero en Túnez: "Con o sin alianza con Al Qaeda, [los salafistas] constituyen un movimiento que tiende a ser erradicado por completo y no supone una amenaza importante". Cada día, los hechos en Argelia demuestran lo contrario.

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