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Reportaje:CARLA DEL PONTE | Fiscal del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia

"Mladic comparecería en La Haya hoy mismo si Serbia quisiera arrestarlo"

"Si Belgrado quisiera, tendríamos al general Ratko Mladic esta misma noche en La Haya. Creo que las autoridades serbias pueden detenerlo. Es una cuestión política". En la recta final de su mandato al frente de la fiscalía del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), Carla del Ponte demostró ayer que mantiene intactos sus objetivos. Tampoco parece flaquear en sus convicciones. Por eso piensa recordarle hoy en Bruselas a Javier Solana, Alto representante para Política Exterior de la UE, la importancia de no hacer concesiones a Serbia si antes no entrega también al otro fugitivo clave, el ex líder político serbobosnio Radovan Karadzic.

"Es una opinión personal, pero Mladic está a mano. Hasta la pasada primavera, Belgrado intentaba persuadirle de que se entregara, de modo que las autoridades serbias conocían su paradero. Pero no están listos para arrestarle", dijo ayer Del Ponte durante un encuentro con la prensa extranjera.

"Hay juicios en marcha contra 61 acusados. Los de otro centenar han concluido ya"

La jurista suiza recordó que a Mladic le ocultaron hasta 2003 sus antiguos colegas militares. "Juzgarle en Belgrado es impensable; sigue siendo un héroe. Con el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, no conseguimos detenerle. Tal vez cuando haya cambios políticos sea más sencillo", añadió. También aseguró no entender las señales llegadas desde España, Austria e Italia, "que parecen dispuestas a reanudar las negociaciones políticas con Belgrado, y dejar para el final el asunto de los criminales de guerra". Le tranquiliza, de todos modos, que Francia, Reino Unido o Alemania no participen de dicha opinión.

Sin sus dos prófugos de cabecera a su alcance, Del Ponte considera que la labor del TPIY no está completa. Por eso lamenta la rigidez de los plazos impuestos por el Consejo de Seguridad de la ONU para cerrar el tribunal. "Es posible que los juicios no estén listos para 2008, tal y como se nos pide. Los primeros meses de 2009 serán una fecha más razonable". Para lograrlo, los jueces han pedido a fiscales y defensores que abrevien las alegaciones y presentación de los casos.

En la práctica, ello supone concentrar las pruebas de los delitos. Aunque esta exigencia no incluye a Mladic y Karadzic, si ambos no llegan antes de echar el cierre, la ONU deberá buscar una solución. "El Consejo de Seguridad debe pronunciarse sobre el particular. Soy optimista y espero que sean arrestados antes de mi marcha, en septiembre, o dentro de los plazos de un TPIY a pleno rendimiento. Parece claro, sin embargo, que no toda la comunidad internacional quiere financiar una corte que lleva más de una década con el mismo trabajo", dice la fiscal. Una de las soluciones propuestas por la propia ONU sería la de recurrir a las contribuciones voluntarias de los países. "Es una pena, pero impartir justicia lleva su tiempo y vale dinero y las consecuencias de las presiones repercuten en las víctimas".

En este punto, Del Ponte recordó la advertencia de una mujer que había perdido a su familia en la guerra. "Me dijo que juzgáramos en un foro imparcial a uno de los acusados que está en La Haya, que primero la violó y después cogió un cuchillo de cocina y asesinó a sus dos hijos en su presencia". Si bien está convencida de que la armonía sólo volverá a los Balcanes si se honra a las víctimas, se permite recordar los logros del TPIY al respecto. "Hay juicios en marcha contra 61 acusados. Los de otro centenar han concluido ya y no paramos. Por eso es importante que la UE siga presionando para que los prófugos sean encontrados. A Karadzic le protege el crimen organizado. Prueba de que se necesita un plan para hallarle".

La fiscal concluye con una reflexión tremenda basada en lo que ha visto en ocho años de juicios. "Ninguno de los procesados mostró remordimiento. Algunos dijeron sentirlo, pero fuera de la sala estaba claro que no era así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de enero de 2007