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Entrevista:JULIO FERNÁNDEZ GAYOSO | Presidente de Caixanova

"Los empresarios prefieren que haya dos cajas"

Gayoso mantiene su postura contraria a la fusión entre Caixanova y Caixa Galicia. En esta entrevista revela el crecimiento orgánico previsto para este año y anuncia que en 2008 su entidad habrá duplicado su tamaño respecto a 2004. Sin embargo asegura no buscar ser la caja más grande "si no la mejor, para las empresas y para las familias gallegas". Afirma que sólo en una ocasión pensó en marchar de Caixanova y fue hace más de 35 años.

"Apoyamos la privatización de Astano, estamos ahí en primera línea y creo que en Ferrol se podrán hacer barcos"

"Nosotros queremos crecer, pero no pensamos sólo en el tamaño. Nuestra aspiración es ser cada vez mejores"

"No es mala formación haber sido director general para ser ahora presidente. Sigo la actividad de la caja todos los días"

"Caixanova es contraria a la privatización de las cajas de ahorro y no se plantea emitir cuotas participativas"

Julio Fernández Gayoso (Vigo, 1931) es el presidente de Caixanova desde junio. Fue elegido para un período inicial de 4 años, después de 41 dirigiendo la entidad. El presidente está en su despacho, rodeado de cuadros de autores gallegos y de una foto de sus nietos, "el mejor de los cuadros que hay aquí", dice. Gayoso reemplazó en el cargo a Guillermo Alonso Jáudenes, un empresario conservero que ha pasado a ser vicepresidente. Viene de reunirse con el equipo de dirección completo (110 ejecutivos de Caixanova). Asegura trabajar como cuando era director general y, a sus 75 años, dice que sólo una vez pensó en abandonar Caixanova y eso sucedió hace ya más de 35 años.

Pregunta. ¿Qué aspira a ser Caixanova? ¿Una caja más grande?, ¿más rentable?, ¿más industrial? ...

Respuesta. Nosotros queremos crecer, pero no pensamos sólo en el tamaño. Claro que unimos crecimiento y rentabilidad, como estrategia de negocio a medio plazo. Pero diría que nuestra aspiración principal es ser cada vez mejores, ahondar y perfeccionar nuestro compromiso con Galicia.

P. Pero su plan estratégico fija la primera meta en 2008, con una caja el doble de grande que en 2005...

R. De acuerdo, hay unos números de un plan estratégico, que estamos cumpliendo. Pero, insisto, la aspiración es ser la mejor caja de Galicia, servir lo mejor posible a Galicia, a sus empresas y a sus ciudadanos. Me gusta decir que en Caixanova lo mejor está por llegar, y acabamos de lanzar una nueva campaña corporativa que sintetiza muy bien esto que le digo: una caja de personas y para las personas. En cuanto a los números: en 2008 tendremos una actividad de 50.000 millones de euros y un beneficio de 250 millones de euros. Eso, efectivamente, es el doble de tamaño que en 2004, el año de partida de nuestro plan estratégico.

P. ¿Se está cumpliendo esa estrategia?

R. Sí. Mañana presentaremos los resultados y todo el mundo verá que 2006 ha sido un año bueno. Además aumentamos el beneficio sin haber tocado los 2.000 millones de euros de nuestra cartera industrial, manteniendo intactas las joyas de la corona de Caixanova. Estamos consiguiendo más de un 100% de cumplimiento de los objetivos con un 25% en aumento de la red de oficinas, que pasa de 600 a 800 en el grupo Caixanova [Caixanova y Banco Gallego].

P. Caixanova es accionista de más de 100 empresas privadas ¿Cómo eligen en qué empresas entran?

R. Tienen que ser empresas con futuro y, obviamente, con rentabilidad. Pero lo que más valoramos es la calidad del equipo de gestión de la empresa.

P. ¿Por qué le gusta presumir de ser una caja empresarial?

R. Porque es cierto y porque no todas las cajas somos así. Caixanova piensa en empresas por tierra, mar y aire. Tenemos tres cátedras de empresa familiar en las tres universidades gallegas; el 60% de nuestro crédito es para negocios y el 40% para familias; tenemos una Escuela de Negocios desde hace 20 años por la que han pasado 30.000 directivos gallegos; tenemos un centro de formación profesional para técnicos en Vigo con 80.000 jóvenes formados y acabamos de abrir un centro gemelo en Ourense; estamos en tres sociedades de capital riesgo,... Hay casos como el de la telefónica R, en el que nos hemos mantenido desde el principio y hemos estado cinco años invirtiendo sin obtener ninguna rentabilidad, porque creímos en el proyecto y pensamos que Galicia necesitaba disponer de un operador alternativo a Telefónica.

P. Hablando de empresas, ustedes participaron en la privatización de Barreras, ¿les interesa también la privatización de Astano?

R. Por supuesto. Nos parece que es lógico que en Ferrol se puedan hacer barcos, sobre todo cuando hay voluntad, hay empresarios y hay cartera de pedidos para hacerlo. Habrá que cambiar lo que se pueda cambiar y eso es lo que parece que se está negociando ahora. Nosotros estamos ahí, en primera fila, apoyando. Es un proyecto que merece y tiene capital, técnico e industrial, porque además se produce en un sector estratégico para Galicia. Le aseguro que Caixanova está ahí apoyando con todas sus fuerzas.

P. ¿Qué recorrido ha tenido Caixanova desde que en 2000 se fusionaron Caixavigo, Caixa Ourense y Caixa de Pontevedra?

R. La fusión ha sido muy importante y se ha digerido muy bien, que no era fácil. Respecto a la suma de las tres cajas en 2000, hoy somos 500 empleados más, 120 oficinas más y casi hemos triplicado el negocio. Y la obra social, muy importante para nosotros, ha duplicado sus presupuestos.

P. ¿Realizarán nuevas compras o fusiones con otras cajas? ¿Le gustaría fusionarse con Caixa Galicia?

R. No es conveniente, ni necesaria, ni tampoco existe una demanda en la sociedad gallega para que se haga. Hablo de las familias y de los empresarios. Nos consta que los empresarios gallegos prefieren que haya dos cajas y es lógico, porque la competencia es un motor para mejorar. Por eso no cremos que sea bueno que haya una caja única en Galicia; cegaríamos esa fuente de progreso que significa competir. Además, el tamaño de las dos cajas y el solapamiento de sus redes de oficinas hacen muy difícil, si no imposible, conseguir ahora las sinergias y las economías de escala o las reducciones de costes que persigue todo proceso de fusión.

P. Defiende la competencia, ¿y la alianza?

R. Esto debe de quedar muy claro: las dos cajas tienen un tamaño, una eficacia y una fortaleza que les permite acometer cualquier operación financiera o social que sea viable y resulte de interés para Galicia. Es una excelente vía que existan dos cajas, pero cooperando para Galicia en proyectos de gran trascendencia. Las dos cajas, como ya hacemos, debemos estar implicadas en grandes proyectos para Galicia.

P. ¿Entonces su crecimiento será a base de la internacionalización y crecer fuera de Galicia?

R. En 2008, el 20% de la red de Caixanova estará fuera de Galicia y el 20% de nuestro negocio estará fuera de España. Nosotros ya tenemos, este año, el 12% de nuestro negocio fuera de España. Pero lo importante es que Caixanova está en el inicio de ese proceso. En Galicia, el grupo Caixanova ya tiene la mejor red. Hemos tardado más que otros en salir de nuestro territorio natural porque tuvimos que hacer la digestión de una fusión a tres bandas. Ahora estamos acelerando esa expansión y prevemos abrir más de 80 oficinas este año.

P. ¿En que consiste el plan de internacionalización puesto en marcha por Caixanova?

R. Fuera de España, Caixanova tiene 11 oficinas y esa red va a crecer muchísimo porque creemos firmemente en la internacionalización. La oficina de Miami acaba de obtener licencia para operar en todo EE UU y tenemos la intención de que nuestras sucursales de representación se puedan convertir en oficinas operativas. Estamos muy orgullosos de nuestra red en Portugal y de nuestras participaciones empresariales: estamos cerca de ser el ma-yor productor de vino de Oporto, con tres bodegas (Calem, Barros y Burmester) , y participamos en el mayor fondo de capital riesgo privado de Portugal (Explorer 1). Ahora también estamos estudiando nuevas implantaciones en Europa. Entendemos la internacionalización como una oportunidad de negocio y de crecimiento, y no lo digo pensando sólo en los emigrantes gallegos.

P. ¿Es la globalización de las cajas?

R. Exacto. Las cajas de ahorro no van a tener fronteras y cada vez más empresarios tienen esta visión. Hablamos de palabras mayores, pero no sería creíble que Caixanova apostase por la internacionalización de las empresas gallegas y no lo hiciésemos nosotros mismos.

P. ¿Es partidario de la privatización de las cajas de ahorro?

R. Bueno, no se debería hablar de privatización, porque las cajas de ahorro ya son entidades privadas. Hay sentencias del Tribunal Constitucional que así lo reconocen. En cuanto a las cuotas participativas, muchos vieron en ellas como el caballo de Troya para que las cajas desaparezcan. Nosotros pensamos que, tal como están reguladas, las cuotas no abren la posibilidad a que las cajas puedan tener accionistas porque no dan derecho a voto. En otros países, en los que se procedió a otorgar derechos de voto a empresas o particulares que pudieron comprar una parte del capital social de las cajas, éstas desaparecieron. Hay un debate abierto, pero Caixanova no se ha planteado la posibilidad de emitir cuotas participativas, ya que tenemos suficiente recorrido de crecimiento sostenido con nuestros recursos propios y otros instrumentos que están más probados en el mercado, como las participaciones preferentes o la deuda subordinada.

P. ¿En qué se diferencia esta caja de un banco o de otras cajas?

R. El factor de diferenciación en un mercado como el nuestro es básico. Caixanova es distinta por la intensidad de su internacionalización: las cajas españolas no tienen el 12% de su negocio fuera de España. Tenemos un modelo de apoyo a las empresas que ya hemos comentado y una obra social muy conectada a nuestra sociedad. Esta caja de ahorros abrió la Universidad de Vigo y la financió durante ocho años. ¡Los sueldos de los catedráticos y del personal se pagaban aquí! ¿Quién ha hecho eso en España? Lo mismo puedo decir en internacionalización. Fuimos a Portugal hace 18 años porque creemos de verdad en la Eurorregión. Y en la inversión empresarial, igual. Antes cité el caso de R, pero también estamos desde el principio en la Autopista del Atlántico o ahora en la autopista que se construye entre Santiago y Ourense. Quiero decir que nuestras apuestas empresariales son proyectos para la economía de Galicia. Eso es lo que nos diferencia,

P. Ustedes tienen ahora una Fundación Caixanova. ¿En qué cambiará el enfoque de la obra social?

R. No cambia en nada, sino que se enriquece. La fundación, como instrumento de la obra social, nos permite tener una imagen de marca de la obra social en los mercados de fuera de Galicia en los que la caja actúa fomentando y promoviendo la realización de actividades diversas.

P. ¿Por qué ha dejado de ser director para ser presidente?

R. Ha habido un relevo generacional, lógicamente provocado por la edad. Ha sido un relevo planificado con tiempo, tranquilidad y sosiego. La designación del nuevo director general salió, como siempre había dicho, del excelente banquillo que tenemos en la caja. ¡Como ocurrió conmigo mismo! Ha sido un cambio natural y el nuevo director, José Luis Pego, es un hombre que tiene la cultura de esta entidad y llevaba años siendo un estrecho colaborador. En cuanto a mí, creo que no es mala formación haber sido antes director general para ser presidente de Caixanova. Y no es la primera vez en una caja, ni será la última, que un director pase a presidente.

P. ¿Qué ha cambiado en sus competencias y en su trabajo?

R. Estoy dedicado en cuerpo y alma a la caja y todos los días, a primera hora de la mañana, despacho con el director general. Tenga en cuenta que estar al corriente de lo que ocurre en Caixanova forma parte de mis obligaciones como presidente del consejo de administración.

P. Hace 40 años que está usted en la primera línea de gestión de la caja de ahorros, ¿nunca, en todo este tiempo, ha pensado en retirarse o en cambiar de empleo?

R. Le desvelaré algo que conoce muy poca gente. Siendo ya director general de Caixavigo tuve una oferta muy interesante del sector financiero español. Yo entonces tenía 38 o 39 años y estuve pensando mucho aquella posibilidad. Optamos por quedarnos y no sé si acerté o me equivoqué, pero creo que no sabría vivir lejos de esta ría de Vigo.

P. ¿Ha sido feliz aquí?

R. He sido y sigo siendo feliz aquí. De lo que me arrepiento siempre es de que ya no tengo tiempo de devolverle a mi familia lo que le debo.

Un nudo en el estómago

Se dice pronto. Pero tras la jubilación de la Condesa de Fenosa de la presidencia del Banco Pastor, no queda en todo el sector bancario español una persona que lleve 41 años al frente de una caja de ahorros.

"Yo era", recuerda Gayoso, "el número 47 del escalafón de Caixavigo. ¡Tenía a 46 personas por delante de mí y me nombraron director!" Era 1965 y, con 33 años, Julio Fernández Gayoso accedió a la dirección de la caja viguesa. "Aquel primer año tuve una bola en el estómago que me atormentó durante muchos meses. Yo sabía lo que era, la tensión, pero no fui capaz de quitármela en todo el año", relata el ahora presidente de Caixanova. "Era" explica, "otra caja. Yo vivía en un piso con mi familia en este mismo edificio [la sede central de Caixanova en Vigo] y había semanas enteras que no salía a la calle. Iba de casa al despacho en un ascensor interior y del despacho a casa a dormir".

La experiencia y un carácter muy abierto han convertido a Fernández Gayoso en uno de los personajes públicos más conocidos de Galicia. A sus 75 años mantiene un físico de pasarela de moda, sigue practicando el tenis casi a diario y confiesa que su único estimulante es una buena onza de chocolate. Come frugalmente, aunque ya no tiene nudos en el estómago.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de enero de 2007

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