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Reportaje:CINE DE ORO

La despedida de Spencer Tracy

EL PAÍS presenta mañana, sábado, por 8,95 euros, 'Adivina quién viene esta noche', dirigida por Stanley Kramer

Hay algo impúdico en que una cámara sea testigo del adiós de un moribundo. Pero si ese hombre es un genio de la fotogenia como Spencer Tracy, lo vulgar se convierte en sublime. Adivina quién viene esta noche se rodó en 1967. Tracy se moría, y él y su compañera, la actriz Katharine Hepburn, decidieron volver a trabajar juntos. En cada plano de la película dirigida por Stanley Kramer está contenido el dolor de la despedida. Cualquier día podía ser el último, y ellos lo sabían. El duelo interpretativo entre la pareja convierte a una película que no hubiese pasado del montón en historia.

El argumento del filme gira en torno al dilema que surge en una pareja de clase media-alta e ideales progresistas cuando recibe la noticia de que el encantador prometido de su única hija resulta ser un hombre negro. La película logró dos oscars, uno al mejor guión y otro para la Hepburn.

Spencer Tracy y la indomable protagonista de Historias de Filadelfia rodaron juntos nueve películas y mantuvieron una relación que -pese a algunas idas y venidas- duró 25 años. Se conocieron en la primera, La mujer del año (1942), cuando ella tenía 35 años y él 42. Casado, católico y con dos hijos sordomudos, Tracy nunca formalizó su relación con Hepburn y mantuvo, hasta su muerte, la farsa de su matrimonio. El actor era un hombre con un terrible instinto autodestructivo, pero la actriz de La fiera de mi niña enloqueció irremediablemente por él. "Como si me hubieran dado con una sartén en la cabeza", dijo en una ocasión Katharine Hepburn, que evitó durante años hablar de su relación con Tracy y supo conservar de forma magistral su intimidad, principalmente por respeto a la esposa, Louise Tracy.

Cuando ésta falleció, en 1983, Hepburn dio algunas claves de lo que había sido -y es- una de las grandes historias de amor de Hollywood. En una carta abierta que redactó para un documental sobre su vida, la actriz leyó una lista de preguntas al hombre con el que había compartido su vida: "¿Por qué no podías dormir? ¿qué te gustaba hacer? ¿con qué demonios estabas luchando? ¿por qué la escotilla de salvamento del alcoholismo para huir de un tú tan maravilloso? ¿qué era, Spencer?".

Todas estas preguntas sólo demuestran que los grandes amores no suelen ir de la mano de certezas.

En la biografía de A. Scott Berg sobre Hepburn (Recordando a Kate, Lumen), el periodista describe la emoción que se vivió en el plató de Adivina quién viene esta noche. Ante un equipo cómplice, que conocía el estado de salud del actor, Tracy convirtió el discurso central del padre airado que se niega al matrimonio de su hija en una declaración de amor pública a la mujer que durante 25 años le había aguantado: "Al final, no importa lo que nosotros pensemos. Lo único que importa es lo que ellos sienten, y cuánto siente el uno por el otro. Y si es la mitad de lo que sentíamos nosotros no hay más que hablar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de enero de 2007