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Un plan para dispersar a las aves en Granada

Las plagas de palomas son una causa habitual de quebraderos de cabeza para el Ayuntamiento de Granada, que ha visto cómo la excesiva concentración de esta ave ha causado daños en algunos monumentos. Para controlar su presencia, el gobierno municipal puso en marcha hace unos meses un plan para "dispersar" a las palomas (y también a los estorninos) hacia zonas alejadas del centro.

Según explican desde el gobierno municipal, la actuación se llevó a cabo instalando altavoces que emitieron biosonidos, es decir, ruidos que eran percibidos por las palomas, pero no por los humanos y que les producían miedo hasta espantarlas. Además, emplearon aves rapaces para asustar a las que no se hubieran dado por aludidas. La empresa Athisa, la encargada de llevar a cabo la operación, instaló también cebaderos en una docena de plazas para invitar a las palomas a acudir a comer. Cuando las aves se concentraban en torno a ellos, las capturaban con una red. El Ayuntamiento ofrecerá en los próximos días un balance de la operación.

Por su parte, en la Alhambra tampoco descuidan la excesiva presencia de palomas. Según explica uno de sus biólogos, en los últimos años han conseguido "controlarlas". "No queremos erradicarlas, pero sí hay que evitar que se dispare la población".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de enero de 2007