Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Cuelga tu currículo en YouTube

Los aspirantes a un trabajo cuelgan en Internet vídeos con sus habilidades para que las valoren los reclutadores

El fenómeno es aún incipiente, pero ya empieza a verse en Estados Unidos. La última metamorfosis del videocurrículo se llama Currículo 2.0, en honor de la nueva era de Internet basada en la interactividad y la socialización. Sitios web de gran tirón, como YouTube o Google Video, alojan filmaciones en las que los candidatos a un puesto de trabajo venden sus virtudes.

¿Busca un empleo? Pues empiece por hacerse con una cámara de vídeo y aprenda a manejarla. Internet amenaza con crear una nueva competencia al negocio tradicional de las agencias de contratación dedicadas a cubrir vacantes laborales. O al menos les va a obligar a adaptarse.

La página favorita más popular de vídeos aloja unos 100 millones de filmaciones y un millón de visitas diarias

Primer paso: el aspirante elabora una breve filmación casera más o menos apañada, de unos pocos minutos, en la que se deja ver y narra cuáles son sus méritos, su experiencia y sus aptitudes. Otra posibilidad es la de acudir a una agencia profesional para que le haga un videoclip más sofisticado. Luego -y aquí reside la mayor novedad- lo cuelga en alguno de los exitosos sitios web consagrados a la difusión de vídeos, como YouTube, que tiene alojados unos 100 millones de vídeos y registra más de un millón de visitas diarias, o Google Video.

A continuación, el candidato envía el enlace por correo electrónico a los responsables de Recursos Humanos o de Personal de las empresas. Estos sólo tienen que entrar en Internet y comprobar cuáles son los aspirantes que mejor saben venderse y que se adaptan con más garantías a las necesidades de la empresa, institución u organización. De aquí surge una primera criba bastante certera. El proceso culmina con una entrevista personal, previa a la selección definitiva.

"Pueden ver [los responsables de selección] 10 vídeos en media hora, en vez de entrevistar en la oficina a las 10 personas, algo que llevaría unos dos o tres días", declaraba recientemente Sarah White, presidenta de White Consulting Group, firma estadounidense de consultoría, a The Wall Street Journal, diario que dedicó un amplio reportaje al nuevo fenómeno.

La culpa de todo esto la tiene la denominada Web 2.0, a la que algunos se refieren también como Internet 2. Se trata de un nuevo estadio en la era de la información, en el que la generalidad de los internautas se torna activo en la creación de contenidos y en su distribución masiva a través de la Red, así como en la participación en redes sociales, las profesionales entre ellas.

Riesgos del sistema

Claro que, como en todo lo que es incipiente, no faltan los riesgos. Uno de los vídeos de mayor éxito en los últimos meses en la Red ha sido precisamente el de un aspirante a un puesto de trabajo: Aleksey Vayner, estudiante de la Universidad de Yale. Le puso por título Nada es imposible y lo colgó en Internet pensando en que sólo se fijaría en él un destinatario preciso, el banco de inversión UBS, en el que ambicionaba colocarse.

El problema es que Vayner no supo ser comedido. En su vídeo, de 6 minutos y 46 segundos, levanta pesas, rompe ladrillos mediante técnicas de artes marciales, baila salsa... Todo ello con escasa gracia. Alguien en UBS lo vio y empezó a hacerlo circular masivamente por Internet. No le dieron el puesto de trabajo y, en cambio, se ha convertido en el hazmerreír general.

"El argumento consiste en exponer la particular filosofía del éxito de Aleksey, fusilada de innumerables libros de autoayuda mal digeridos. Los empleados de los grandes bancos de inversión de Nueva York lo han extendido, como chiste, como una plaga", explica Nacho Escolar, experto en nuevos medios y tendencias en Internet.

Al margen de historias más o menos desdichadas, el uso del videocurrículo empieza a ser tomado en serio por alguna de las grandes firmas del sector. Jobster.com, por ejemplo, ha dado a conocer que está estudiando la posibilidad de que sus usuarios puedan añadir vídeos a sus perfiles profesionales online. Con bastante lógica, los candidatos de los sectores de medios de comunicación y de entretenimiento son, de momento, los que más se apuntan a la tendencia. Es el caso de James Wieland, quien vende sus excelencias como meteorólogo en YouTube.

En España existen ya empresas dedicadas a la elaboración de currículos en vídeo, sólo que el resultado se entrega en un CD a la firma solicitante. Según Pablo Maldonado, responsable de la firma VídeoCurrículum Digital, "la novedad reside en digitalizar literalmente al postulante con su forma de ser, expresarse y dar a conocer toda su dimensión laboral". Algo que también resulta "más cómodo y útil para el seleccionador", quien dispone de un instrumento que refleja al candidato y toda su capacitación laboral, y que además le permite incluir en el vídeo distintos materiales, como "archivos de texto, creaciones artísticas y otras grabaciones audiovisuales con dominio de idiomas o de maquinaria".

Flickr abrió el camino

El videocurrículo es un avance sobre el uso de fotos en los currículos enviados online. Estos usan como vehículo otra de las estrellas recientes de la web, Flickr, que permite compartir y distribuir fotografías."Cuando tengo propuestas de trabajo o quiero enviar alguna y me piden currículo por correo electrónico, mando un enlace con la cuenta personal de Flickr convertida en un historial fotográfico de algunos trabajos, cursos, capturas de pantalla de publicaciones personales en diferentes medios o algunos logros escaneados que le dan vida y consistencia al aburrido currículo, que de todas formas se pide", dice el ecuatoriano Christian Espinosa, periodista, consultor y autor del blog Cobertura Digital, quien asegura que los resultados laborales han sido muy positivos.Según un estudio de Career Builder, un 26% de los responsables de personal consulta regularmente información en Internet sobre candidatos, con Google como principal aliado. Un 12% se asoma a comunidades y redes virtuales y blogs.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de enero de 2007

Más información