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La ofensiva terrorista

Carlos Alonso Palate, primera víctima mortal de ETA desde mayo de 2003

El presidente del Gobierno visitó a los familiares tras el hallazgo del cadáver

Los equipos de rescate hallaron a las 18.30 de ayer el cadáver de Carlos Alonso Palate, de 34 años, uno de los dos ciudadanos ecuatorianos desaparecidos el sábado tras la explosión en Barajas de una furgoneta bomba colocada por ETA. Es la primera víctima mortal de ETA desde mayo de 2003. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó ayer por la tarde a los familiares de Palate para darles el pésame. También se reunió con los de Diego Armando Estacio, de 19 años, al que los equipos de rescate siguen buscando entre los escombros.

El cadáver de Palate estaba bajo una manta, dentro de su coche, un Renault, en la planta cero del inmueble. Su muerte le convierte en la primera víctima de ETA después de más de tres años sin asesinatos de la banda en España. El último atentado de la organización terrorista con víctimas mortales -dos policías- fue el ocurrido en Sangüesa (Navarra) a finales de mayo de 2003. Palate es también el primer muerto de ETA en la Comunidad de Madrid en cuatro años, desde diciembre de 2002.

El hallazgo del cuerpo de Palate se produjo hacia las seis y media de la tarde, tras cinco días de búsqueda. El coche estaba en la planta cero, bajo rasante, y sobre ella cayeron las otras cuatro plantas del aparcamiento derrumbadas por la explosión. Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid y la Policía Científica localizaron el vehículo tras realizar un pequeño orificio entre los escombros. Entonces vieron el coche, enterrado, y, dentro de él, el cadáver de Palate, que pudo ser identificado visualmente. Para llegar al lugar, la Policía Científica utilizó un perro guía. Cinco días llevaba buscándole un equipo compuesto por 20 bomberos del Ayuntamiento de Madrid.

Pasada la medianoche, los bomberos trataban de acceder al coche utilizando lanzas térmicas y un martillo automático, con los que intentaban deshacer un bloque de hormigón de unos 40 centímetros de grosor tras el cual se encontraba el vehículo.

Los familiares de Palate, llegados de Ecuador e Italia, fueron informados inmediatamente del hallazgo del cuerpo sin vida de Carlos Alonso, miembro de una humilde familia ecuatoriana de cuatro hijos y una madre invidente. El testimonio de un amigo de Palate, que indicó a la policía donde dejó el coche, ayudó a los bomberos a dar con el lugar exacto.

De quien aún no se sabe nada es de Diego Armando Estacio, la otra persona que siguen buscando los bomberos entre los escombros. Estacio fue con su novia a Barajas y también decidió esperarla en el aparcamiento. El coche estaba situado a escasos metros de la furgoneta bomba, en la segunda planta del módulo D de la T-4. "La furgoneta de ETA estaba en la plaza 307, y muy cerca de ella, a dos o tres plazas de separación, creemos que estaba el coche de Diego Armando", señalaron fuentes de los servicios de rescate.

Las autoridades han perdido toda esperanza de hallar con vida a Estacio. La onda expansiva y el fuego, con temperaturas que superaron los 1.000 grados, prácticamente han hecho añicos el aparcamiento. "Estamos trabajando en los alrededores, que es donde posiblemente se pudiera encontrar a esta persona", comentó ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Las tareas de rescate están siendo lentas porque los agentes buscan entre los escombros pruebas del tipo de explosivo.

Había unos 600 coches aparcados en ese módulo. Ayer por la tarde, los bomberos habían retirado 150 vehículos aplastados y carbonizados y otros 200 con daños importantes. Además, AENA había recibido cerca de 1.455 reclamaciones por daños en vehículos. El Gobierno va a otorgar la nacionalidad española a los familiares de las dos víctimas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de enero de 2007